El cine es una investigación sobre nuestras vidas. Sobre lo que somos, sobre nuestras responsabilidades, si las hay. Sobre lo que estamos buscando, ¿Por qué querría yo hacer una película sobre lo que ya conozco y entiendo?

John Cassavetes

 

Esta reflexión absolutamente genial de Casavettes, casi me evita la entradilla a este post. No podría haber una frase que ilustrase mejor la similitud que yo encuentro entre el cine y la vida, entre el coaching y la vida y por tanto entre el coaching y el cine. Habla de descubrimiento y  habla de responsabilidad. Habla de búsqueda y de identidad. Esta frase ya es casi una película en sí misma.

Hoy he decidido dedicar la mañana a unir 3  de mis pasiones. El coaching y el cine  que unidas, alimentan la tarcera, la pasión por la vida. Para que además de un mero entretenimiento sea algo útil para tí, como lo ha sido para mi,  he relacionado escenas de películas con habilidades sociales.

Esto es lo que ha salido, espero que te guste.

Expresar los sentimientos. El diario de Bridget Jones.

Dirigida por Sharon Maguire. Si alguien con pelos en las piernas se cree que Bridget Jones es una peli para chicas, no solo se equivoca, sino que está perdiendo la oportunidad de romper unos cuantos clichés además de pasar un par de horas muy divertidas. El humor británico siempre ha sido mi debilidad. Bien es cierto que hay maneras más románticas, solemnes o dramáticas de expresar los sentimientos. Pero yo me quedo con esta, por el efecto que causa. Y eso se debe a que la forma es totalmente atípica el momento inapropiado pero el mensaje es totalmente creíble. Cuando el mensaje es honesto todo lo demás sobra. Esta escena hizo que durante años deseara en lo más profundo a un tipo como de Marc Darcy.

Decir no. El Padrino.

Dirigida por Francis Ford Coppola. Aprender a decir no es una de las cosas que más suelo trabajar con mis coachees. Es una de las cosas que más me ha costado conseguir a mi y también uno de los aprendizajes que más me ha liberado.  Si eres de los que has aprendido a decir no, sabes bien de lo que te estoy hablando. Es una habilidad social que está muy directamente relacionada con la necesidad de agrado y la percepción distorsionada de que el otro merece algo mejor que tu. Cuando entiendes que tienes derecho a negarte a una petición, cuando haces prevalecer tus necesidades por encima de las de terceros, entendiendo además que el otro tiene el mismo derecho que tu, tus relaciones mejoran exponencialmente porque los demás sabrán qué esperar de ti y tu sabrás qué esperar de los demás. Si además tienes el aplomo de Don Vito Corleone, podrás convertir esta habilidad en todo un arte.

Negociar. Cadena perpetua.

Dirigidia por Frank Darabont. Negociar es una de las habilidades sociales más deseadas. ¿Quién no querría saber negociar con su pareja, hijo, jefe, empleado, madre o funcionario de hacienda ? Para saber negociar, básicamente hay que hacer muy bien estas tres cosas:  Escuchar, para entender muy bien qué es lo que quiere el otro y qué necesita para conseguirlo. Dejar las emociones a un lado para que no haya interferencias y dar paso a la creatividad para poder ofrecer cosas que sorprendan al otro. En esta escena de la maravillosa Cadena Perpetua, el protagonista Andy Duphrein, lleva a cabo una de las negociaciones más arriesgadas que yo he visto en el cine. Quizás lo más bonito de esta escena es que no sólo ha negociado para él, ha sido mucho más que eso. No te lo desvelaré.

Autocontrol ante la agresión. Gladiator.

Dirigida por Ridley Scott. Si has leído algo de literatura clásica, has escuchado ópera o jazz en alguna ocasión y te has maravillado  ante un cuadro de Bacon en un museo, si te gustan las películas independientes Iraníes y desechas el cine americano comercial, tienes que ver Gladiator. Y si no has hecho ninguna de esas cuatro cosas, también. Cualquiera que quiera comprender la esencia de lo que supone vivir con dignidad, conceptos como; la lealtad, el honor, el amor, el valor, la amistad, el coraje, tenga o no inquietudes intelectuales tiene que ver esta película. Es imprescindible y la historia la colocará entre las grandes. Si hay una escena que para mi resuma en a penas minuto y medio la elegancia y el control ante la provocación total, es esta. ¡Ave Russel Crow!

Hacer frente a las presiones de grupo. Doce hombre sin piedad.

Dirigida por Sidney Lumet. No es fácil desmarcarse de la opinión mayoritaria. Una de las mayores causas de frustración del ser humano es la sensación de desdibujarse entre la mayoría, de no ser fiel a uno mismo. La sensación del no poder o no saber cómo hacer prevalecer la propia opinión. Sobre todo cuando tus principios y valores se ven cuestionados. La necesidad de agrado está directamente relacionada con nuestra condición de seres gregarios. Vivimos en la manada y por tanto necesitamos sentir la aprobación de los otros para no romper el equilibrio del sistema. Ocurre, que gracias a la magia del cine, y a interpretaciones inmensas como la de Henry Fonda en esta película dirigida por Sidney Lumet se nos desvela que a veces el ser humano es capaz de tomar las riendas y defender lo que piensa y aquello en lo que cree. Con orgullo y convicción.

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Manejar una conversación difícil.El Indomable Will Hunting.

Dirigida por Gus Van Sant. No es casual que esta cinta haya obtenido varios Oscar, entre ellos al mejor guión original. Este diálogo entre Matt Damon y Robin Williams maneja algunos de los aspectos fundamentales que pocas veces se dan en una conversación entre dos personas separadas no solo por una generación, sino por todo un universo. Después de escucharla, una sabe a ciencia cierta que el personaje interpretado por Matt Damon jamás olvidará esas palabras. ¿Y por qué? Porque van directas al corazón. En esta conversación hay empatía, respeto,escucha, storytelling. Comienza con un intimidante Matt Damon que cree que con su verborrea y su memoria impactante para recordar datos, autores o fechas, va a poder acorralar al viejo profesor. Hasta que el hombre, comienza a hablarle de la vida, de lo que no está en los libros, del miedo, del amor, de la belleza y todo cambia. Fijaos en el lenguaje no verbal del joven Will al principio y al final de la escena.

 

 

Hacer un cumplido. Mejor imposible.

Dirigida por James L. Brooks. Melvin, es tal vez uno de los personajes más entrañables que ha dado el cine en los últimos años. Es deslenguado, engreído y déspota. Pero también es vulnerable y divertido y esconde un corazón tan inmenso como su trastorno de personalidad. Pero por encima de todo, Melvin es un luchador en la que quizás sea la batalla más dura, luchar contra uno mismo. Es un tipo asocial, sociópata de hecho. Así que hay que estar casi tan loca como él  para ponerle como ejemplo en un post de habilidades sociales pero si tienes la paciencia de ver esta escena hasta el final, verás uno de los cumplidos más bonitos, honestos y conmovedores del cine. Dejemos los primeros segundos, solo como introducción a la escena,¿si?

Dar instrucciones  y seguir instrucciones.  Una Jaula de grillos.

Dirigida por Mike Nichols. Con toda seguridad, podría decir que se trata de mi comedia favorita. Cada vez que la veo descubro momentos estelares. Dar instrucciones ciertamente no es sencillo. Básicamente porque muchas de las veces en las que que nos vemos obligados a hacerlo, no suele ser  con personas a las que amemos profundamente y con las que tengamos una conexión especial. Pero cuando así es, y si encima hay sentido del humor de por medio, se convierte en algo sencillo y simplemente genial. Como Robin Williams, asegúrate que el otro está comprendiendo lo que esperas exactamente, da feedback positivo haciendo preguntas que aseguren que el otro recibe el mensaje tal y como quieres. No des nada por sentado, ese es uno de los motivos más frecuentes para destrozar la naturaleza de la comunicación. Refuerza lo que está aprendiendo la persona o lo que ya sabe. Utiliza un lenguaje que el otro entienda, muestrate paciente.

Comprender los sentimientos de los demás. Pequeña Miss Sunshine.

Dirigida por Jonathan Dayton. Nunca he tenido hijas, pero de haberlas tenido, sin ningún género de duda, hubiese querido una como ella, Olive la protagonista. Esta película es una de esas joyas del cine que pasan por tu vida para recordarte que en el mundo hay seres tan especiales y auténticos, que con su sola presencia consiguen que todo lo anodino y plastificado desaparezcan como por arte de magia. En esta escena, se muestra muy claramente la determinación de una madre que comprende como nadie la singularidad de su hija y mantiene su discurso de dejarla ser, permitirle que se muestre como es, a pesar de lo que pueda suponer. Comprender los sentimientos del otro es evitar caer en la trampa de pretender que la otra persona sea desleal a sí misma.

Autoconocimiento. Hacia Rutas Salvajes.

Dirigida y escrita por Sean PeenNo sé si en algún manual sobre habilidades sociales viene el autoconocimiento. Para mi es la base de toda habilidad social porque sencillamente es el origen para poder crecer en cualquier ámbito o para poder desarrollar cualquier competencia. Bajo mi punto de vista la soledad y el autoconocimiento están estrechamente ligadas. Creo que no puede haber autoconocimiento si no pasamos tiempo con nosotros mismos. Si no nos alejamos del ruido y de las influencias de otros. Una película que a mi modo de ver resume perfectamente el viaje de descubrimiento hacia uno mismo es esta maravilla dirigida por Sean Penn y protagonizada por Emile Hirsch. No dejes de verla si en alguna ocasión te has preguntado, ¿Cómo sería mi vida si de verdad decidiese ser libre? Simplemente magnífica. Esta escena es una pequeñísima muestra de ello.

 

Vivir es un derecho. Vivir con plenitud es una decisión, disfrutar de la vida y ser la mejor persona que puedas llegar a ser es una elección. Es más fácil acomodarse que esforzarse, dar por sentado que preguntarse, dejarse llevar que modelar lo que no te gusta. Hay muchas cosas, personas y situaciones en mi vida que me han puesto en el camino del desarrollo personal. Y el cine, sin ningún género de dudas, ha sido una de ellas.

Gracias por seguir ahí.

 

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