Hace poco escuché que las personas que tienen una pasión, tienden a ser más longevas. Evidentemente, cada cual es muy libre de “matarse” como quiera. No obstante, sin ampararse en el rigor de la ciencia y aplicando la lógica de la observación parece fácil entender que sentir pasión por una persona, por la naturaleza, por curar corazones, por diseñar aeronaves, por la lectura, por componer música, por escribir poesías o por pintar grafitis hará que tus días adquieran un significado distinto.

Mira dentro y si no encuentras nada que te apasione, pregúntate en qué momento del camino comenzaste a respirar y te olvidaste de vivir. Y si aún eres capaz de reconocer tu imagen en el espejo puede que aún estés a tiempo de recuperar las riendas.

Cuenta Isabel Allende en esta conferencia de TED Talk que la pasión es el himno de los ganadores. Que el corazón nos guía y determina nuestros destinos y que la gente simpática y con sentido común no son personajes interesantes, sólo sirven como buenos ex-esposos y ex-esposas. (esta última frase me parece memorable).

 

 

La buena noticia es que se puede reconducir una vida si recuperamos la pasión y encontramos el sentido. Se puede conseguir cambiar el rumbo hacia puertos deseados. Se puede aprender a luchar contra corriente sin morir en el intento. Se puede construir un futuro a medida partiendo de un presente autodirigido. Se puede ser inconformista, disidente, aventurero y no pasa nada porque hay veces en que perder la cabeza es el único modo de encontrarse.

El primer paso es tomar conciencia de que ya no quieres seguir así. De que al menos te vas a permitir el lujo de intentarlo. Para eso es importante hacerse la pregunta adecuada. Cada cual tendrá la suya, la que lleva demasiado tiempo evitando, la que sabe que abrirá la caja de Pandora. A modo de sugerencia yo como coach, podría darte algunas, pero, ¿de verdad las necesitas? Seguramente no. Las preguntas te las sabes muy bien. Puede ser que quizás te falte valor para decirlas en voz alta, frente al espejo, o ponerlas por escrito. ¿A quién no le asustaría? Escribir compromete. Asomarse al precipicio asusta.

Mi experiencia como coach me dice que sentirte acompañado en el momento de emprender el camino hacia la búsqueda de sentido es fundamental. Al menos para la mayoría de los mortales. Encontrar a una persona que entienda qué te está pasando y te ayude sin juzgarte con la seguridad de que al final verás la luz es el mejor compañero de viaje que podrías encontrar. El viaje hacia el futuro que quieres. El que por fin te vas a permitir el lujo de diseñar. Si quieres, podemos hacer un intento juntos.

Leer:  La piel bajo la marca personal

Un coach sabe que no ha de hacer preguntas “enlatadas”, prediseñadas. Cada cliente requiere las suyas, porque cada persona es única y se encuentra en un momento único. Pero puedo permitirme compartir contigo algunas de las que en un momento dado me hicieron a mi. Porque a veces debemos recordarnos o necesitamos que nos recuerden con la pregunta oportuna qué nos inspiró a empezar algo largamente deseado o cómo continuar el camino ya emprendido sin desviar el rumbo.

Simplemente tómate tu tiempo y espera a ver qué pasa. Comprueba si algo se mueve cuando las contestas, si sientes vértigo, entusiasmo, esperanza o miedo aterrador. Si es así, algo está pasando. Puedes seguir ignorándolo o puedes por fin escuchar tu voz interior. Puede que no te sirvan para nada, si es así, te invito a que salgas de este blog y no vuelvas a entrar nunca más. Me lo habré merecido. Por arriesgar demasiado. Es uno de mis defectos, el entusiasmo desmedido.

Intenta vaciar tu mente por un momento de todo lo que habitualmente la ocupa y busca un instante de sosiego en tu tráfrico mental. ¿Ya? Adelante!

 

¿Qué está pasando en tu vida hoy?
Y lo que pasa,¿es lo que quieres?
Si pudieras pedir un deseo para ti, exlusivamente para ti, ¿cuál sería?
¿Cómo te imaginas dentro de 5 años si todo sigue igual?
¿Qué crees que sentirías entonces?
¿Qué sientirías cuando la situación fuese la deseada?, sientelo, vivelo, óyelo.
¿Con qué cuentas ya para emprender este viaje?
¿Qué más necesitas?
¿Cómo te sientes al imaginarte allí?
¿Y ahora qué?

 

Si aún sigues aquí, estoy de suerte, pero créeme tu más. Si por algún motivo no has huído despavorido cerrando el ordenador de un manotazo, aún hay esperanza. Si has sido honesto con las respuestas ya sabemos cuál es el punto de partida. El primer paso está dado. Ahora sólo queda definir el destino. Si aún te interesa lo que esta coach pueda decir, en el próximo post hablaremos sobre objetivos, propósito y misión. Sobre descubrir la verdadera pasión y el verdadero sentido de nuestras vidas. Si estás dispuesto a calzarte las botas, te puedo asegurar que el camino será tan sorprendente como apasionante. Humildemente creo que al final todo se reduce a una cosa: estamos aquí para llenar las horas de vida y no la vida de horas.

 

“La muerte como final de tiempo que se vive solo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado a vivir” Viktor Frankl

 

Gracias por seguir ahí

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