Si quieres algo que nunca tuviste, tienes que estar dispuesto a hacer algo que nunca hiciste

Thomas Jefferson

 

Dime, ¿cuantas veces has pensado esto? ¡Cómo me gustaría saber que pasará dentro de un año si decido, si hago, si rompo, si comienzo…!
Creo que de existir un diablo, le venderíamos nuestro alma con tal de obtener un poquito de información irrefutable y certera sobre lo que nos podría deparar la vida cuando estamos a punto de tomar una decisión,¿no es cierto?
Las personas estamos hechas para cambiar, para evolucionar, para buscar retos y vivir experiencias que nos aporten y nos enriquezcan. Estamos hechos para ser todo lo que podamos ser. Todos, sin distinción.
Pero también estamos hechos para protegernos del peligro. Y para eso está nuestra querida amígdala, que es como la amiga a la que siempre llamamos cuando buscamos escuchar lo que queremos oír siempre que el miedo hace acto de presencia. Ella es la resistente al cambio, la que busca incansablemente cobijo, seguridad y protección.
Porque la amígdala, con su forma ovalada y su aspecto de minucia visceral padece el Síndrome de Diógenes de todas nuestras experiencias negativas, se queda con todas, ¡no perdona ni una!
Su función es la de tratar por todos los medios que conservemos lo que tenemos, que no cometamos demasiadas tonterías. Y como has adivinado, sí , en ese sentido es demasiado conservadora, es rácana y le cuesta mostrarnos la grandeza y lo bonito de las oportunidades.
Mi amigdala, también estuvo a la altura de lo que se esperaba de ella cuando comencé a soñar con la idea de lanzar mi blog. Mi yo más intrépido consiguió mantenerse en pie. 365 días después, ya puedo mirar atrás y celebrar el primer año de vida de esta parte de mi con nombre impronunciable, alma de trovador y envoltorio de mariposa.
Lo cierto es que me he dado cuenta de que crear y mantener un blog es bastante parecido a crear y mantener un proyecto, cualquiera que sea su naturaleza. Paralelamente a este blog, dirijo una escuela de coaching y te aseguro que si bien ni la estrategia empresarial, ni los objetivos coinciden, las cosas que hago, los valores que me guían, los mensajes que me lanzo, el cómo me preparo y los hábitos que sigo tienen mucho en común.
Por eso con la experiencia adquirida en estos 12 meses, y como agradecimiento a ti, que me lees cada semana, he decidido hacer una lectura de todo mi aprendizaje y compartirlo contigo, estés o no pensando en sacar un blog. Creo que este artículo puede serte útil si estás pensando en dar el pistoletazo de salida a una idea, ya sea un proyecto o un sueño en su fase más embrionaria.
 

Algunas dudas iniciales

Fueron muchas las dudas que aparecieron cuando decidí lanzar el blog.
Muchas las cuestiones que rondaban por mi cabeza; ¿podré mantenerlo en el tiempo o será flor de un dia? ¿mis lectores se cansarán de mi al quinto post o estarán esperando cada jueves mi nueva entrada? ¿Encontraré la inspiración y motivación necesarias para escribir una entrada a la semana como me había propuesto? ¿Seré capaz de crear comunidad? ¿Sabré interpretar cómo reciben mis lectores mis posts? Y la más difícil de todas ¿sabré mantenerme fiel a lo que soy y a lo que hago?
La mayoría de todas estas preguntas han obtenido respuesta, otras no o ya no son tan importantes y algunas han generado preguntas distintas. Pero por encima de preguntas, respuestas y hechos comprobados hay un hilo conductor que ha sabido tejer las ganas, la fuerza de voluntad, los inconvenientes, los días espesos y las mañanas de luz cegadora de un modo inquebrantable; la pasión por lo que hago.
 

No existe “la pasión” sólo modos de vivirla

Cuando me refiero a pasión, no imaginéis mariposas en mi estómago, no penséis en días de vino y rosas, ni en cantos de pájaros que resuenan en mi cabeza mientras paso al lado de un martillo hidráulico. Hablo de algo mucho más palpable, real, arraigado, irrenunciable, punzante. Hablo del miedo y la valentía cogidos de la mano, hablo de cuestionarme mañana lo que doy por sentado hoy, hablo de la alegría de “comprender” con la tristeza momentánea que a veces aparece al “haber comprendido”. Hablo del vinagre y el bálsamo en la herida. Hablo de lo irrenunciable que es para mi estar consciente y segura del camino elegido. Hablo de sentirme más viva que nunca más allá del modo en que los días sean vividos.
La pasión, signifique lo que signifique para ti, hace que sigas el camino que te has marcado aunque vayas descalzo y encuentres piedras. La pasión es lo que hará que sonrías desde lo más profundo cuando otros se preocupen por ti, lo que dará sentido a tus días cada noche cuando apagues la luz.

Para mi sería imposible mantener este blog, comenzar cada nuevo proceso de coaching o lanzar cada nuevo curso si no sintiese todo eso.
 

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7 aprendizajes que quiero compartir

Cuestiona todo lo que vas a leer. Sólo piensa si puede encajarte a ti, analiza si podría coincidir o no con tu manera de entender el mundo. Recógelo no cómo un modelo único, quizás como un camino que pueda ayudarte a explorar muchos otros.

  • Mide tu nivel de pasión: Sabes lo que es para ti vivir con pasión, lo sabes seguro. Quizás no seas capaz de medirla. Puede resultar útil que contestes a algunas de estas preguntas: ¿Qué estás dispuesto a hacer por ese proyecto? ¿A qué estás dispuesto a renunciar? ¿Cómo imaginas que serán tus días cuando lo consigas? ¿Podría tu pasión convivir contigo?
  • Convierte la idea en algo que se pueda ver y tocar. Haz un mural, un dibujo, un mapa mental o un collage, mejor con distintas texturas que puedas tocar. O busca una foto inspiradora que rápidamente evoque en ti la consecución de ese objetivo. Que tenga un tamaño apropiado, a la altura de tu sueño, lo dejo a tu elección. Colócalo en un sitio visible, donde te resulte fácil volver sobre ello. Dale el lugar de tu casa que merece, sin complejos, si tienes miedo a que cualquier visitante te pregunte qué diablos es eso, entonces no es lo que quieres.
  • Sé razonablemente flexible y profundamente fiel a ti mismo. Con la suficiente flexibilidad que te permita adaptarte el entorno o abrazar ideas o estrategias que inicialmente no habías tenido en cuenta pero sin perder de vista quien eres y qué quieres.
  • Aléjate de lo que te distrae o te hace dudar de tu valía.  Escucha a quienes te ayudan desde el corazón, sin otro interés, sean o no críticos, especialmente sin son críticos. Aléjate de los que ven en ti una amenaza, no te preocupes, enseguida sabrás quienes son.Tu corazón es muy sabio, mucho más de lo que crees. Escuchalo. Estate especialmente atento si aparece alguien que te haga dudar de tu valía. Cada cierto tiempo pregúntate si te estás alejando del camino, si hay algo que debas revisar en tus acciones. Párate, conecta con lo que te hizo emprender ese camino y ata el hilo bien fuerte, no dejes que se suelte.
  • Alimenta tu inspiración, da igual a lo que te dediques, da igual que hagas procesos de coaching, diseñes aeronaves, trabajes con niños o adiestres animales. Todo lo que puedas necesitar para alimentar tu espíritu creativo y tu inspiración está a tu alcance. Aprende a observar, párate delante de un edificio de tu ciudad en el que jamás hayas reparado ¿Sabrías decir cuantas ventanas hay en la fachada de tu casa? ¿De qué color tiene los ojos la persona que te vende el pan cada día? o ¿cuántos árboles hay en el trayecto de tu casa al lugar de trabajo? Observa. Busca grupos de interés, lee libros, acude a charlas y conferencias, escucha música, de distintos tipos, prueba platos exóticos, mezcla sabores que jamás habrías imaginado. Descalza tus pies para caminar sobre la hierba mojada. Busca tu prenda favorita y huélela, acaríciala, siéntela entre los dedos. Hemos venido a este mundo a sentir. Siente y la inspiración llegará a raudales.
  • Ponte el sombrero adecuado. Deberás tener una buena colección de sombreros, hagas lo que hagas, tendrás que desempeñar distintos roles y puede que algunos de ellos sean completamente opuestos y requieran de habilidades dispares. Haz un plan por escrito de qué roles vas a tener que llevar a cabo y qué competencias serán necesarias en cada rol. Relaciona cada rol con un tipo de sombrero, te resultará más fácil identificarlo si lo haces de este modo. Ya sabes, no olvides salir de casa con los sombreros que vas a necesitar y tenlos bien presentes.
  • Cumple con aquello con lo que te comprometes y no seas demasiado duro cuando tengas que romper esa promesa. Las personas especialmente impulsivas y optimistas suelen darse bastante de bruces con la realidad de modo que ese exceso de impulsividad y optimismo tropieza con el muro de lo probable y razonable. Hay ocasiones,en las que incluso siendo tremendamente cauteloso y calculador las cosas tampoco salen como uno quiere. No desesperes, no te fustigues, no pienses en términos de fracaso, sino de resultados. Toma buena nota de modo que te sirva de aprendizaje y acepta el hecho de que todo está en su camino natural hacia la perfección, independientemente del resultado.

Han sido muchas horas de trabajo, pero mentiría si dijese que este espacio que compartimos me hace inmensamente feliz y me acerca de un modo que jamás imaginé a lo que soy y a lo que pretendo llegar a ser.

Gracias de corazón por seguir ahí.

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