Soy una amante del cine, desde que una tarde de un domingo del año 81 mi padre me llevó a ver ‘En busca del fuego’ de Jean Jacques Annaud. Aquel experimento maravilloso que me permitió viajar en mi butaca millones de años atrás y olvidarme de quién era y dónde estaba fue lo que despertó en mí la pasión por el cine. Una película en la que ninguno de los protagonistas articula una sola palabra comprensible en un metraje de casi dos horas, consiguió que una niña de 10 años saliese fascinada por el descubrimiento de la que sería una de las pasiones que la acompañaría el resto de su vida.

Podría pasarme las mismas horas que veo cine hablando de ello, por eso desde que me dedico al coaching he encontrado otra pasión, relacionar películas o escenas de películas con situaciones que en la práctica de mi profesión me encuentro cada día. Y ya que ser coach consiste en ayudar a otros a alimentar su pasión y a impulsar sus talentos me tengo que rendir ante la evidencia de que de todas las películas que hablan sobre  la lucha que implica defender ser quien eres, mi favorita  es ‘Billy Elliot’. Quizás sea porque soy una apasionada del cine inglés, porque de pequeña me encantaba la canción ‘London Calling’ de The Clash o porque la escena final me parece de una carga emocional y una belleza abrumadoras . Por todo eso y mucho más, hoy he decidido escribir sobre lo que representa Billy Elliot para mi.

Pero además  me voy a tomar la licencia, si me lo permitís, de plasmar lo que esta película podría aportar a cualquiera que haya descubierto cuál es su pasión o a aquellos que aún la estén  buscando. Lo recogeré en 5 puntos bien definidos.

Si no has visto esta película pero te gusta el cine y valoras la sensibilidad y la belleza te pediría que la vieras antes de leer esto. Seguramente no podré evitar destripar alguna escena. Y como fanática del cine, no me lo perdonaría. Por el contrario, si ya la has visto seguramente este post será un mero recordatorio. Porque quizás no pueda añadir nada, ni una sola palabra a lo que ha aportado el director de esta joya.

Las 5 claves que hacen de esta peli pura inspiración para impulsar lo grande que hay en ti.

  • Nada podrá apartar de tu mente aquello por lo que sientes pasión.

Hay una escena al principio de la película sumamente clarificadora. Dura apenas 1’5 minutos, pero pone de manifiesto  y por si aún no te habías enterado que el protagonista está ocupando el lugar equivocado. Billy está entrenando en su clase de boxeo. Golpea su saco con desdén, su mirada no está centrada en ese punto y en su gesto algo dice que su cuerpo está presente pero su mente no. Al fondo, se escucha una suave música de piano que no consigue tapar  las indicaciones que sin un atisbo de entusiasmo repite la profesora de baile a sus alumnas, one, two, three, feel the music, and four, five… En cambio Billy, sí está sintiendo la música y comienza a mecer su cuerpo al ritmo de las notas , ya no golpea el saco, ahora está bailando con él, el saco y Billy convertidos en un solo cuerpo.

Cuando descubres tu pasión, da igual lo que estés haciendo porque a cada minuto que tu mente tenga oportunidad para volar, volará. Y el mundo dejará de ser un lugar hostil para convertirse en el espacio propicio para que des rienda suelta a lo que eres, a lo que sientes. La capacidad de transformar el entorno que es en el entorno que necesitas tener, aparecerá cuando descubras y sientas que es lo que te mueve. A partir de ese momento sólo habrá 2 cosas que puedas hacer: vivirla o condenarla.

 

  • Tu pasión será tu salvación, aunque no sólo la tuya.

Cuando descubras tu pasión no estarás solo. Habrá alguien que te habrá estado observando. Alguien que  haya sentido eso mismo y que ha llegado mucho antes que tú a la conclusión de cual es tu verdadero talento. Y  te estará esperando. Esa persona será quien hará de catalizador, será quien inspire lo que puedes llegar a ser porque tú habrás  inspirado en ella todo lo que eres aún sin saberlo. Puede que sea la única persona en el mundo capaz de ver mucho antes incluso que tu mismo, de lo que podrías ser capaz. Y como en el caso de la Srta Wilkinson, tu serás su salvación. Porque gracias a ti recuperará la pasión perdida y a través de ti sentirá que aún hay sangre corriendo por sus venas.

. Y cuando hay talento alguien dispuesto a escuchar, sabrá percibir la música. Así que no pienses sólo en ti. Piensa en lo que tu talento y pasión pueden hacer por los demás. No te lo quedes, porque no se te ha dado sólo para ti.

 

  • El entorno no es determinante

Condado de Durham, Inglaterra. Imagina un pequeño pueblo minero en 1984, en el que los enfrentamientos entre policía y huelguistas son el pan nuestro de cada día. Una familia humilde de mineros compuesta por 3 hombres, una anciana que habita un mundo paralelo y la ausencia  de una madre muerta. Y en este entorno falto de ternura, delicadeza  y belleza, con un hombre al que le viene grande el papel de padre y madre  y un hermano frustrado porque un gobierno pretende robarle su dignidad crece Billy Elliot, entre guantes de boxeo, comidas familiares sin pronunciar palabra y unas zapatillas de ballet escondidas bajo el colchón.

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Las zapatillas son el salvoconducto para escapar de todo aquello. Billy dice que cuando se pone a bailar es como si desapareciera, como si su cuerpo se convirtiese en electricidad. Cuando has descubierto tu pasión no habrá nada que te impida vivirla, solo va a depender de ti que la vivas sólo para ti o que decidas mostrarla al mundo. Puedes tratar de mantenerla con vida, en el espacio reducido que quieras darle. Nadie te  va arrebatar eso, es cierto. Pero también puedes decidir romper los muros y abrir las ventas para que entren el aire y el sol y para que tu pasión se filtre por las rendijas como el agua, porque recuerda, alguien estará deseando verla y ella lo sabe,  puede que no te lo ponga fácil, aunque si la dejas salir, merecerá la pena.

 

  • Descubrirás como todas tus capacidades se interrelacionan entre si.

A Billy no sólo le apasiona el baile, como no podía ser de otro modo, también tiene una sensibilidad especial para la música. En su casa había un piano, el piano de su madre y él era el único que lo tocaba. Hay varias escenas en las que aparece sentado al piano tocando melancólico y con un sólo dedo una una melodía que el espectador imagina como la melodía favorita de su madre. Su abuela, en los pocos momentos de lucidez le cuenta como a su hija y a ella les encantaban las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers y como bailaban juntas en el salón. Billy defiende que él quiere ser un hombre atlético, como Wayne Sleep y que ser un bailarín no le va a convertir en una nenaza. Porque también busca la belleza, la belleza de un cuerpo atlético flotando en el aire.

Es importante entender que lo que alimenta tu pasión no es algo aislado, sino que está compuesto por unos cuantos aspectos interrelacionados que confluyen con la única misión de hacer que tu talento estalle como un volcán. Por eso, si aún no has descubierto tu pasión debes estar atento a todo lo que sientas que te fascina, que te atrae como un imán y buscar la conexión entre uno y otro.  Porque creeme, habrá un momento en que el mensaje sea tan evidente como lo son las luces en una pista de aterrizaje.

 

  • Tendrás miedo cuando de verdad descubras el alcance de lo que puedes llegar a ser

Una de mis escenas favoritas es cuando Billy se encierra sólo a leer  la carta de la Escuela de Ballet de Londres donde le informarán de si ha sido o no admitido. Un primer plano nos muestra a Billy leyendo la carta. Su rostro refleja la ansiedad de quien está teniendo una revelación.  Se abraza a un cojín, muerto de miedo y se queda allí parado durante unos segundos. Lo fácil sería pensar que  la intención del director es hacernos creer por unos segundos que no ha sido admitido, mantener la expectación.  Yo más bien creo que lo que quiere mostrar es exactamente ese miedo, ese pánico atroz que te embarga cuando entiendes que ya está, que no hay vuelta atrás, que tu vida a partir de ese momento va a consistir sólo en eso, vivir por y para lo que has sido creado. El momento de asumir la grandeza que hay en ti. Pura magia.

Entonces llegará la negación. Ese será tu refugio, negar lo que eres, lo que sientes. Intentarás engañarte  a ti mismo diciéndote que en realidad no es para tanto. Que podrías pasarte el resto de tu vida sin prestar atención a esa llamarada que te devora por dentro. Preferirás negar con tal de admitir que en realidad estás llamado a algo mucho más grande de lo que imaginabas. Cuando consigues superar ese miedo, solo habrá que seguir el camino trazado y dejar que el destino siga su curso.

 

Cuando tras la prueba en la Escuela de Baile una profesora le pregunta a Billy qué es lo que siente cuando baila, él duda unos segundos, frunce el ceño buscando las palabras adecuadas y luego dice esto: “No lo sé, me siento bien. Al principio agarrotado pero cuando empiezo a bailar es como si me olvidara de todo, como si desapareciera. Y todo mi cuerpo cambia, como si tuviese fuego dentro y me veo volando como un pájaro. Como electricidad, sí, como electricidad”

 

 

 

Estoy segura de que también hay fuego en ti. A pesar de que quizás tú aún no lo hayas sentido. Cuando así sea, no lo apagues por pequeño que sea, no lo dejes morir.

Gracias por seguir ahí .

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