Si quieres evitar que te critiquen no hagas nada, no digas nada, no seas nada…

Francisco Alcaide

 

Si eres de los que llevas tiempo pululando por las redes sociales y aún no has dado el paso de pasar de lector a creador de contenidos aunque sabes que sólo es cuestión de tiempo o estrategia, este post está pensado para ti.

Hace poco más de 4 años que estoy presente en redes sociales. Unas llamaron mi atención primero y otras se me resistieron un poco. Unas cuantas reflexiones, miedos vencidos y respuestas después, hoy tengo mi propio blog y soy consumidora y productora activa de redes sociales. Pero yo también fui como tu. Yo también empecé como una auténtica voyeur que oteaba, elegía y se fijaba en qué si, qué tal vez y qué no. En definitiva buscando mi espacio, para luego empezar a probar.

De entre mis seguidores, tengo fichadas a algunas personas que me sorprenden muy mucho con sus comentarios a mis posts. Inteligentes, respetuosos, ácidos en ocasiones, creativos, valientes. Palabras poderosas cargadas de sabiduría y sentido común que resuenan. Material del bueno. En cambio, por algún motivo, aún no han dado el paso a producir sus propios contenidos. ¡Con todo lo que podríamos aprender!

Y no estoy hablando de escribir artículos de mil palabras, estoy hablando de pequeñas reflexiones sobre su experiencia profesional o vital que podrían aportar muchísimo a la comunidad virtual por no mencionar lo que les puede aportar a ellos.

Esta opinión es muy personal, aunque creo que compartida por mucho de los grandes a los que sigo. Escribir enriquece, ayuda a clarificar ideas y conceptos, fomenta tu creatividad y te da recursos que de otro modo no tendrías, como la capacidad de analizar, concretar y transmitir más allá de comunicar. Más allá de eso, escribir tiene la capacidad de transformar a quien escribe y a quien lee. El lenguaje crea realidades, el lenguaje escrito ayuda a comprender mejor tu mundo y el de quienes te rodean. No te pierdas a Risto Mejide hablando de su pasión por las letras.

Puede que alguna de esas personas de las que hablo no tengan ninguna intención ni ningún interés en escribir, aportar o compartir nada. Este post no es ningún llamamiento a filas.No voy a caer en la trampa de pensar que lo que vale para mi vale para todos.

Pero es cierto que en ocasiones, cuando conozco a distintas personas fuera de dospuntocerolandia, como define Andrés Perez Ortega al mundo on line, muchos me comentan; Te sigo por las redes sociales, y  también  leo tu blog, me encanta lo que escribes, cómo me gustaría a mi poder hacer lo mismo, es lo que quiero. Y yo siempre les pregunto lo mismo ¿Qué te lo impide? La respuesta es casi siempre la misma, “es que no sabría por donde empezar”.

Bien, pues si eres uno de ellos voy a compartir algunas claves que a mi me han servido para ser parte activa en la red. ¿Qué me ha aportado a mi este hecho?  Reconocimiento, posicionamiento, prestigio. Autoconocimiento brutal y sobre todo sobre todo, la oportunidad de conocer fuera de las redes pero gracias a ellas a gente maravillosa.

 

Hazte preguntas pero hazte las preguntas adecuadas

Es imposible acallar nuestra voz interior, nuestro diálogo interno tiene vida propia al igual que el bichejo que salía del estómago de John Hurt en Alien. Lo más probable es que si estás pensando en cómo empezar a compartir lo que sabes y haces en redes sociales las preguntas que con más frecuencia te vengan a la mente sean estas: ¿Quién me va a leer a mi? Cuantas personas con más experiencia que yo hay en mi ámbito? ¿Cuántos seguidores podría llegar a tener? ¿Voy a encontrar la suficiente inspiración? ¿Seré capaz de crear comunidad?

Estas no son las preguntas adecuadas puesto que solo ponen el foco en el problema y no en la solución. Vamos a utilizar la indagación apreciativa para hacernos las preguntas correctas.

¿En qué ámbitos puedo aportar valor? ¿Cuál es mi estilo único de comunicar? ¿Cuál va a ser la red social donde encaje mejor? ¿A quien sigo, por qué y qué puedo aprender de esa persona? Este es el tipo de preguntas que necesitas hacerte.

Construye tu propia biblioteca virtual

Una de las cosas que todo creador de contenidos tiene que tener es una red de creadores de contenidos. Serán los que te aporten conocimiento e inspiración. He de reconocer que cuando empecé andaba como un pato mareado, tecleando en google las personas a las que quería leer o buscando artículos sobre temas que me interesaban. Ni qué decir de la ineficacia y pérdida de tiempo que suponía esa estrategia.

Como responsable único del diseño de tus fuentes de aprendizaje, tienes que conocer todas las opciones que hoy en día nos ofrece la red. Es cierto que la sensación a veces es la de salir a pescar bocartes con un arpón para cazar ballenas. Pero cada día el ecosistema dospuntocerolandia nos lo pone más fácil. En este caso, cedo el paso a Eva Collado Duran con su post escrito ya en el 2013 sobre las herramientas que ella utiliza para crear su propia biblioteca virtual  y que a mi se me pasó. Que no te suceda lo mismo.

Prueba, empieza hoy mismo

La única manera de saber si tus escritos van a tener buena acogida es comenzar a escribir y una vez hayas escrito dar a la tecla de publicar. Elige un tema sobre el que te sientas seguro. Busca tres o cuatro palabras que sean claves para la idea y que tengan carga emocional. Que de alguna manera inspiren algo o muevan a reflexión. Haz alguna pregunta retórica, esto ayuda a fijar la atención y a querer continuidad. Alguien que pregunta es alguien que quizas pueda ofrecer respuestas. Mi recomendación es que no utilices un lenguaje excesivamente técnico y que si tienes que hacerlo, utilices metáforas que ayuden a su comprensión. Si quieres buscar información sobre copywriting, en el blog de Berto López encontrarás un ebook que a mi me ha ayudado muchísimo titulado 101 palabras y 77 títulos mágicos

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Sé flexible pero fiel a ti mismo

Ser flexible significa abrazar la idea como si fuese un mantra de que lo que no funciona requiere de un cambio de estrategia. Cambiar la estrategia no tiene que ver con el qué sino como el cómo. El qué es lo que te permitirá ser fiel a ti mismo, a tu estilo a tu esencia. El cómo es todo lo que haces que puede funcionar o no.

Quizás el tipo de post o reflexiones que escribas tengan más tirón en unas redes que en otras. Una manera  muy fácil de comprobarlo es ver qué tipo de comentarios suscitan tus escritos. Cuantas veces se comparten o cuantos likes tienen. Lo bueno de las redes, es que el feedback es inmediato. La retroalimentación continua. Puede que tardes en conseguir los resultados que esperas. Pero no tardarás en leer algún comentario que te hará querer seguir en esa línea. Que te aliente a seguir escribiendo. Si sientes que tienes algo que contar hazlo, alguien que se va a sentir identificado con lo que vas a exponer estará encantado de leerte. Cuando alguien te diga; me gusta tu estilo inconfundible, sabrás que no te estás alejando demasiado de quien eres.

Localiza tus fuentes de inspiración

En este punto no me refiero solamente a otras personas que comparten conocimiento, sabiduría y experiencia en las redes. Me refiero a todo aquello que puede alimentar tu inspiración. Me refiero a tener los ojos abiertos a la vida, a lo que acontece en cada momento. Un anuncio de televisión, una conversación escuchada al azar mientras saboreas un café en una terraza. Una película, la presentación de un plato en un restaurante, una conversación con tu madre sobre su visión y la tuya de cómo ha cambiado el mundo.

Contemplar el ritual de un pescador que prepara su caña, el mimo con el que un barman ponen el toque final a un cóctel. Una conversación mañanera con el encargado de mantenimiento de un jardín. Una entrevista a un refugiado que ha conseguido el sueño europeo. Todas estas observaciones, cogidas al azar pueden inspirar escritos sobre liderazgo, creatividad, storytelling, comunicación, concentración en la tarea, superación de obstáculos, etc.¡ Ahí lo tienes! La vida mostrándote sin casi darte cuenta un sin fin de oportunidades para crear.

Desde hace un poco más de dos años, tengo una aplicación en mi móvil que se llama Color Note y que sustituye a mi libretita de notas de toda la vida. Cuando escucho, veo o siento algo que mi cerebro relaciona con algún concepto que me gustaría tratar, saco mi móvil y recojo en unas breves anotaciones la idea clave sobre lo que quiero contar. Me funciona, algunas de mis reflexiones más compartidas o mis posts mas leídos han salido de esas anotaciones. Así es como yo lo hago. Y si yo puedo hacerlo, tu también.

Color Note

 

La doble función de las imágenes.

Llámame purista pero las imágenes tienen poder. Crean marca. Algunos de mis seguidores, cuando comencé a publicar mis reflexiones en facebook, mucho antes de tener mi blog, me decían que muchas veces, antes incluso de comenzar a leer, me reconocían por la foto que había elegido para ilustrar mis posts. Sin yo darme cuenta ya estaba creando mi propio estilo que era reconocible por los demás. Las imágenes para mi cumplen una doble función. Ida y vuelta. En unos casos, adornan lo que digo añadiendo valor y casi siempre carga emocional a mis palabras. En otros, la propia imagen inspira mis escritos. Es decir, en muchas ocasiones la reflexión viene tras la imagen. En otros es la imagen la que viene tras la reflexión. Hay estudios que indican que los tweets que llevan imágenes tienen más posibilidades de ser compartidos que las que no llevan. Usa imágenes bonitas, sencillas, bien hechas, con calidad y artísticas. Mis páginas de refencia son Pinterest y Unsplash

 

Sé paciente, disciplinado y honesto contigo mismo.

Comenzar a publicar contenidos propios en la red tiene que tener un para que básico que bajo mi punto de vista es fundamental. Y es este; escribe porque sientas que tienes algo que contar y compartir. No lo hagas si solo buscas seguidores rápidos y repercusión inmediata.  Piensa en algo así como voy a permitirme darme tiempo y ver qué pasa, me adaptaré a los gustos de mis lectores sin perder mi identidad. Seré paciente con el recorrido y el éxito de mis aportaciones. Seth Godin scribió que las personas no consiguen sus objetivos por : 1. No son disciplinados 2. Renuncian rápido.

Y ahora, me gustaría tener tu compromiso de que si algo de esto te ha parecido útil y te ha animado a comenzar a publicar lo hagas. Y que cuando quieras, me lo cuentes. Si yo pude, tu también puedes.

Gracias por seguir ahí.

 

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