Pies para que os quiero, si tengo alas para volar

Frida Kahlo

 

¡Quierete a ti mismo! ¡confía en ti!, ¡ama lo que eres! ¿Te suenan todos estos mensajes, verdad? Seguramente los habrás leído impresos en miles de sitios, preciosas frases bieninencionadas que te tropiezas aquí y allá. Quizás también en este blog o en algunas de los post o entradas que a diario miles de personas como yo compartimos en Facebook , Twitter o Linkedin.

Estamos en la era del ‘love slogan’ . Imposible  entrar en una tienda de lo que sea y no encontrar ese tipo de frases inspiradoras en tazas para el café, cojines country, pulseras de silicona o camisetas. El mantra del siglo XXI es ; encuentra tu esencia, da cabida a tu espiritualidad y consigue la felicidad.

Y seguramente en muchas ocasiones te habrás sentado y habrás dicho, venga, voy a quererme un rato, voy a hacer caso a todos esos mensajes que me llegan desde casi cualquier esquina del universo y me invitan a  amarme, descubrirme y aceptarme. Voy a comenzar a quererme mucho.

Y entonces descubres que en realidad necesitas un acto de fe porque es muy difícil amar aquello que no se conoce y lo cierto es que en general, nos conocemos muy poquito. Me atrevería a decir que hay una inmensa parte de ti de la que te encuentras profundamente desconectado, absolutamente ajeno.

Entre otras cosas porque la visión que tienes de ti mismo, la percepción que tienes de quien eres  es incompleta  además de estar muy pero que muy condicionada por tus creencias y vivencias.

Así es, la percepción de ti mismo está sesgada. Es limitada y errónea, hace aguas por todos lados y tu te mantienes como puedes, a veces sacando un poquito la barbilla y apurando una bocanada de aire precipitado e insuficiente, a veces llenándote de agua los pulmones hasta que ya casi no puedes ni respirar.

Por si esto fuera poco, esta imagen está grabada a fuego  con lo que  resulta tremendamente difícil  que podamos desprendernos de esa representación de nuestro yo, para bien o para mal.

Ocurre que tu no eres tu percepción, ni tan siquiera eres lo que piensas o lo que sientes, eres mucho más. Y para llegar a esa comprensión verdadera de lo que realmente eres y sobre todo de quien podrías llegar a ser, es necesario elevar tu nivel de consciencia. Es necesario despertar. Y ese, es el primer paso para comenzar a conocerte y quererte.

En el diccionario está escrito que la consciencia es el conocimiento que tiene el ser humano de su propia existencia. Si nos vamos al concepto psicológico hablaríamos del conocimiento pleno que el hombre tiene sobre si mismo, sobre el mundo y las circunstancias. Desde la filosofía la consciencia es la capacidad de decidir y hacerse responsables,  es decir, el hombre es actor de sus actos y responsable de las consecuencias que de ellos se deriven,  según la percepción del  bien y el mal que cada uno tenga.

Así que en base a esto me gustaría lanza esta pregunta para quien la quiera contestar, ¿estás consciente? ¿estás despierto?

Tomar conciencia quiere decir abrir tu mente a posibilidades que no sabías que existían pero también a comprender partes de ti que has estado escondiendo de manera consciente o inconsciente.  Tomar consciencia es entrar en contacto con tus valores, es actuar conforme a ellos independientemente de la inercia del entorno.

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Llega la liberación de reconocerse como un ser pensante pero también como un ser que observa a ese ser que piensa.  Este concepto de convertirse en el observador del pensador parece un poco confuso, Eckhart Tolle lo explica maravillosamente en su libro El poder del ahora

“No puedo seguir viviendo conmigo” Este era el pensamiento que se repetía en mi mente una y otra vez. Entonces, de repente, me di cuenta de que era un pensamiento muy peculiar;  ¿Soy uno o dos, si no puedo vivir “conmigo” debe de haber dos yoes, el “yo” y el “conmigo” con el que no puedo vivir. Quizás, pensé, sólo uno de los dos es real.

Tras esta toma de conciencia sobre sí mismo Tolle cuenta que su vida comenzó a cambiar. No drásticamente ya que al principio no fue consciente, sólo cuando comenzó a estudiar textos espirituales y a relacionarse con grandes líderes espirituales descubrió que había encontrado lo que todo el mundo andaba buscando. Ese estado de paz y plenitud que sólo se consigue cuando uno ha conectado con su verdadera esencia, cuando consigue discernir el yo construido (el que se resiste, reacciona, el que se alimenta del ego) al yo en su verdadera naturaleza, estado de consciencia puro.

Ese darse cuenta de que el bienestar vendrá dado por lo que hay en ti y no por lo que puedes conseguir. Que no hay nada que añadir a lo que ya hay, que en realidad se trata de quitar. Un coachee hace poco me dijo que una de las cosas que más le había beneficiado de todo el proceso era a prender a “quitar hojarasca”.

Hoy Eckhart Tolle hoy es reconocido como un gran líder espiritual.

Pero seamos honestos, no todos somos Eckhart Tolle, no todos podemos llegar a ese grado de conocimiento profundo. No todos podemos experimentar esa epifanía por nosotros mismos. Está claro que este hombre posee una inteligencia espiritual más allá de toda duda.

La mayoría de las personas necesitamos que alguien nos haga de espejo para poder despertar nuestra consciencia. Por más que el trabajo de navegar en las profundidades de nuestro interior sea nuestro, la ayuda de alguien ajeno a ti que no te juzgue ni te cuestione ni te guíe (evitando así trasladar su propio esquema mental único e intransferible al del cliente y por tanto obstaculizando su crecimiento) es fundamental.

Recurrir al coaching puede ser una solución, aunque no la única.

Cuando uno comienza a despertar deja de sobrevivir y comienza a vivir. Mira con recelo la existencia prefabricada y se hace una madriguera a medida. Comienza a comprender la importancia de asumir su responsabilidad en lo referente a su estado de ánimo.

Cuando crece la consciencia crece la comprensión y cuando crece la comprensión crece la verdadera empatía y el amor hacia uno mismo y hacia el otro.

Asi que si en algún momento has sentido esa fuerza descomunal que tira de ti en una dirección distinta a la que estás recorriendo ahora no lo dudes, busca a alguien que pueda hacer de espejo y despliega tus alas.

 

Gracias por seguir ahí.

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