¿Sabes cómo llamamos a una opinión en ausencia de pruebas?

Lo llamamos prejuicio.

Michael Chrichton

Hoy voy a comenzar mi post haciendo lo que hago más frecuentemente. Preguntar.

  • Del 1 al 10, ¿cómo de sencillo te resulta cambiar de opinión?
  • ¿Qué sucede cuando abres tu mente a nuevas ideas?
  • ¿Cual es tu diálogo interno cada vez que sientes que otros te están cuestionando?
  • ¿Cual es tu diálogo interno cuando eres tú quien se cuestiona?
  • Y bien ¿todo esto, qué te dice?

Yo me las hice, ayer, cuando me senté a decidir sobre qué quería escribir hoy.

Hace días asistí a un jugoso debate en el que por enésima vez una persona a la que le gusta bastante polemizar entraba a saco con la inteligencia emocional, la psicología positiva, la PNL y el coaching. Así, en general. Alguien además en cuyo perfil aparecía lo siguiente: Formación, consultoría, mentorin y coaching. Curioso cuanto menos, ¿verdad ?

Por supuesto cientos de comentarios, la mayoría jaleando al creador del post. Otros, muy pocos en defensa de quienes han decidido probar cosas distintas recurriendo a esas metodologías. En definitiva, se abrió la veda para hacer leña del árbol caído. Y la verdad, fue una batalla bastante cruenta. Dejé pasar algunos días y volví a leer algunos comentarios con toda la objetividad de la que puede hacer gala y lo que observé fue lo siguiente; miedo, frustración, inseguridades, egos, desconocimiento y un denodado esfuerzo generalizado por no desprenderse de la propia opinión.

Yo ya no voy a entrar en esa batalla, una de las mejores cosas que suceden cuando cumples años es precisamente esa, elegir con calma y sosiego las batallas de las que quieres tomar parte. Ya no estoy en pie de guerra permanente como lo estuve buena parte de mi vida. Como una Juana de Arco defensora de mi propia visión del mundo. Ahora, como dijo Emilio Duró elijo ser feliz antes que tener la razón. No la quiero porque sinceramente, tampoco le doy excesiva importancia.

Mis razones pueden estar escritas en inglés hoy y en arameo mañana. Si, has leído bien. Así que mejor seguir enamorada y enganchada a lo que sé que va a ser imperecedero (el amor por los míos, por mi misma y por el universo del que formo parte) y practicar el desapego con lo que deliberadamente busco que esté en constante evolución, es decir, mis razones y mis opiniones.

Como sabes, me gusta estar en redes sociales, me gusta debatir, me gusta saber qué se cuece pero últimamente estoy bastante decepcionada al comprobar que el verdadero debate no existe. No existe desde el mismo momento en que no acudes a debatir con la actitud abierta, con la mentalidad de desprenderte de lo que sabes, piensas o crees. Cada vez observo más polaridad en las opiniones, cada vez más aferrarse a lo que si y huir de lo que no. Pew Reserch Center un centro de investigación que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias presentes no solo en EEUU sino en el resto del mundo, hizo un estudio con 10.000 adultos para demostrar que hoy en día nuestras opiniones en relación a cualquier tema están más divididas que en ningún otro momento de la historia.

Cada vez menos apertura, quizás porque las posiciones son demasiado encontradas. Tal vez porque el lenguaje empleado para transmitirlas no crea posibilidades sino que quema todos los puentes posibles. Quizás porque insultar una práctica, una opinión, una  manera de hacer resulta infinitamente más fácil detrás de una pantalla que sosteniendo la mirada de quien piensa distinto.

Sostener una conversación coherente, honesta y firme pasa por mirarse, por sentir al otro. Pasa por estar presente. Por percibir qué le mueve, que le emociona, qué le asusta soltar, qué quiere abrazar aunque no sepa cómo. Qué le hace sentirse vulnerable qué le hace sentirse indestructible. Solo así existe verdadera apertura y por tanto posibilidad de cambio.

Leer:  Los límites de tu lenguaje, los límites de tu vida

Cada vez uso más las redes sociales para leer contenidos interesantes, para buscar información relevante, pero menos para seguir a personas que solo buscan la reafirmación constante, la crítica por la crítica. Personas a las que les gusta sacar pecho a base de destrozar a un gremio, una práctica, u otro grupo de personas que no son de su agrado.

Y desde luego, creo que la palabra debate pierde absolutamente todo su significado y su esencia cuando se genera en un entorno virtual donde lo único que aparece en la mayoría de las ocasiones son frases que buscan pontificar, son titulares para la ocasión. El dogma es aburrido y predecible. ¿De verdad quieres ser aburrido y predecible? ¿En serio? No te creo, no lo creo. Por el amor de dios, ¿quién querría serlo? ¿quién querría asumir que no tiene nada que aprender? Cualquier persona que puedas conocer va a saber algo que tú no conoces.

En cambio, parece que algunas personas se han dado cuenta de que las redes sociales son perfectas para la polémica y es una pena, una verdadera pena.

Las personas a las que me gusta leer pocas veces entran en polémicas, se centran en aportar valor, y curiosamente, son quienes más repercusión tienen. Supongo que ya sabes a estas alturas que tener muchos likes no significa tener presencia, ni ser referencia, ni aportar valor.

Haz la prueba, busca algunos perfiles y lee por encima sus entradas, rápidamente te darás cuenta de quien se mueve en el blanco y negro y quien sabe nadar perfectamente en la escala de grises. Quien basa sus contenidos en crear y quien en destruir o criticar. Quien busca posibilidades o quien disfruta destruyendo o cuestionando posibilidades ajenas simplemente porque han sido creados por otros. Porque eso duele, duele cuando solo te identificas con lo que piensas. Porque claro, otros se han adelantado y han pensado antes que tú.

Quiero rodearme de quienes construyen no de quienes destruyen. De mentalidades abiertas a lo imposible, a lo infinito, a lo que asusta y atrae irremediablemente y por igual.

Creo que como sistema, las redes sociales también generarán su propia selección natural que hará que lo que de verdad impulse y alimente la supervivencia del sistema sobreviva y aquello que lo amenaza, desaparezca.

Así que si de verdad quieres ser un libre pensador, quiero compartir la reflexión que me hago a mi por si te es útil. Y es la siguiente; piensa si tus opiniones son cada vez más férreas, cada vez más inamovibles. Reflexiona incluso si has decidido ocupar un bando. ¿Cómo te suena eso? Honestamente cuando ha sido la última vez que has participado en un debate con esta mentalidad ¿Qué puedo aprender aquí?

Trata de recordar cuando fue la última vez que cuestionaste aquello que pensabas. Los hábitos se instauran rápidamente, nos acomodamos con facilidad. Tal vez sea el momento de revisar a qué tipos de personas sigues y en qué tipos de debates intervienes. Te puedo asegurar que es muy útil y muy interesante. También puede que te encuentres con que quizás durante un tiempo has bajado la guardia y has actuado por inercia. No pasa nada, siempre se puede cambiar y tomar las riendas hacia un lugar distinto.

Deepak Chopra dijo: Si abandonas tu apego a lo conocido estarás entrando al campo de todas las posibilidades.

Y yo soy ambiciosa, yo busco todas las posibilidades. ¿Qué buscas tú?

Gracias por seguir ahí.

 

 

 

 

 

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