¿Y si en lugar de querernos tanto, probamos a querernos bien?

 

Eres contra ti cuando te conviertes en tu peor enemigo al decidir pensar que los demás esperan mucho más de lo que en realidad eres capaz de dar. También eres tu contra ti cuando te dices que nunca estarás lo suficientemente preparado ni serás lo suficientemente válido cómo para satisfacer sabe dios que necesidades impuestas por sabe dios quien.

Eres tu contra ti cuando estás mendigando la aprobación de alguien, la atención de alguien, el cariño de alguien. No se trata del otro, no hay nada que puedas hacer para cambiar eso, se trata de ti.

Y sí, también cuando dudas de cada decisión propia, cuando te hablas sin atisbo de compasión o cuando no permites pararte a mirar qué es lo que duele, dónde está la herida y cómo podrías empezar a sanarla. Cada vez que te paras en seco justo en el momento en que parecía que habías tomado la inercia adecuada, porque no son los demás, no es el entorno, todo eso siempre estuvo, eres tu contra ti.

Eres tu contra ti cuando no permites que nadie se asome a tus debilidades ni descubra tus miedos, cuando pones una venda en los ojos de quien de verdad te quiere mirar. O cuando señalas con el dedo a esa loca al otro lado del espejo y le escupes a la cara lo que ya está harta de escuchar.

Eres tu contra ti cuando decides comprar la realidad que te han vendido en vez de fabricarte uno a la altura de tus principios, pactada bajo tus condiciones y dibujada con tu propia paleta de colores. Cuando te desesperas porque alguien no puede o no quiere entenderte, porque no lo olvides, independientemente de lo que el otro díga o haga, mirar afuera jamás te dará lo que buscas así que ya sabes, en el fondo, lo de siempre, eres tu contra ti.

Lo has adivinado, eres tu contra ti cuando te recuerdas lo que debiste hacer y no hiciste, lo que debiste decir y no dijiste, cuando vuelves una y otra vez sobre cualquiera de los baches en los que has tropezado, sin pararte a pensar que eres error y acierto, valentía y coraje, fragilidad y garra en una proporción perfectamente única.

Eres tu contra ti cuando te pones límites que nadie más ve o cuando acallas la voz que te dice levántate y permaneces clavada al suelo, cosida a tu propia sombra como Peter Pan.

También, cuando te empeñas en sostener esa idea de que todo se vende o todo se compra, de que todo se muere mucho antes de haber nacido, que total, ya te sabes el final. Que total, ¡cést la vie! es la vida y que esto dura lo que dura así, te dices; voy a hacérmelo fácil olvidando que eligiendo de ese modo, jamás sabrás si la comodidad ha decidido por ti, como dijo un hombre que sabía mucho de decisiones incómodas.

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Eres tu contra ti cuando decides estar vigilante pero no al acecho, cuando esperas ocasiones en vez de devorar oportunidades, cuando buscas lo correcto en vez de lo apropiado, cuando besas en la mejilla en vez de sumergirte en el vacío al que arrastran unos labios. Eres tu contra ti cuando huyes de lo genuino para adornarte con lo prefabricado, cuando pretendes entrar en una 36 tú que viniste al mundo para reventar costuras.

Eres tu contra ti cuando te cierras puertas en un intento desesperado de permanecer, a donde quiera que te hayas aferrado. Sin entender que es justo lo contrario, que una puerta cerrada clama por que la echen abajo y una puerta abierta es una invitación a quedarse. Y así, un día y otro, eres tu contra ti.

Eres tu contra ti cuando decides no hacer guiños a la vida, y te entretienes sacando brillo a tu ojo de cristal, mirada de maniquí. Cuando decides vestirte de gris en vez de amarillo o borrar con el dorso de tu mano el rojo de labios que te acabas de poner. Eres tu contra ti cuando coges el teléfono para no marcar el número que te conectará con la voz que te mueres por escuchar.

Eres tu contra ti cuando no quieres aprender a quererte, por más que ya sabes lo que te funciona y lo que no o cuando te niegas a amar a pecho descubierto olvidando el hecho de que el amor siempre será el acto más revolucionario.Cuando usas franela aún deseando cubrirte de plumas y lentejuelas, cuando te muerdes la lengua en vez de dejarla volar como si fuese un matasuegras, cuando te pones las obligaciones y te quitas las ganas.

Amiga, eres tu contra ti cuando pones puertas al mar y sufres de antemano por el daño que te harán sin darte siquiera la oportunidad de comprobar que aún con todo, pudo haber merecido la pena. Eres tu contra ti cuando te quedas a la orilla del mar esperando a ahogarte de las ganas.

O cuando piensas que abrirse en canal sólo dejará tus vísceras al descubierto sin contemplar que el  envasado al vacío hará de ti algo absolutamente insípido. Eres tu contra ti cuando confundes vergüenza con pudor, mostrar con exhibir, abandonarse con permitirse.

No te confundas, el lobo que llevas dentro, sólo te está devorando, no lo alimentes más. Que hoy sea el día en que decidas ser tu para ti.

Gracias por seguir ahí.

 

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