Yo he visto cosas que vosotros no creeríais

Blade Runner

La sala donde Hugh Herr dio su conferencia era inmensa y estaba abarrotada. No sabría decir el número de personas a las que la Fundación Premios Princesa de Asturias consiguió convocar ayer. Supongo que es normal tras haber pasado media vida viendo cómo en según qué medios una manifestación de un millón de personas terminaba por convertirse en un desfile de tres mil y una representación de un par de docenas pasaban como por arte de magia a varios cientos. Pero creo que si hablo de unas 500 o 600 no faltaré demasiado a la verdad.

El público, muy obediente y atendiendo a la petición de la organización fue llegando con la suficiente antelación como para que 10 minutos antes de comenzar el evento todo el mundo ocupara sus asientos. Yo tuve la suerte de encontrar una esquina a menos de 30 metros del escenario. Así que mientras el protagonista del día hacía su aparición, pude dedicarme a contemplar la foto que presidía el escenario, la misma que ilustra este post.

La observé detenidamente. Sentado en un sillón de Le Corbusier, mostrando casi con arrogancia sus extremidades biónicas, mirada directa al objetivo y actitud de gentelman, una mezcla entre Rober Palmer y Bill Pullman. Viendo el conjunto una se da cuenta de que nada en esa foto es casual. Toda ella es una declaración de intenciones.

Hugh Herr es un tipo absolutamente orgulloso de su cuerpo robotizado. Decididamente reconciliado con su situación de entidad futurista. Completamente agradecido por haber sabido, querido y podido convertir una situación desfavorable (en ningún momento utilizo palabras como tragedia o desgracia) como fue la amputación por congelación de sus piernas cuando tenía 17 años, en oportunidad. La de ser un individuo insólito que no sólo ha diseñado su futuro sino que ha contribuido a que miles de personas en todo el mundo, hayan podido recuperar sus extremidades y tener una vida absolutamente normalizada y libre.

En sus propias palabras hay que expandir la diversidad y la libertad humanas. 

Su presentación, me refiero a la parte visual que acompañó su ponencia no podía estar más en armonía. Imágenes limpias, rompedoras, impactantes, elegantes, pura estética. Como si hubiese sido creada para ser una prolongación de sus prototipos de titanio, su americana hecha a medida o el pelo ligeramente largo y perfectamente cuidado. Todo formaba parte de una estética moderna pero respetuosa con la elegancia de lo clásico.

Comenzó diciendo que el gran desafío de este siglo era entender nuestro cerebro humano.También nos recordó que más de la mitad de la población tiene algún tipo de discapacidad. Personas que usan plantillas, o correctores, o gafas. ¿Os habéis creído que los raros somos solo nosotros? Pareció querer decir.

Pero va más allá. Su exposición no sólo fue una lección magistral de ciencia. No sólo habló de cómo recuperar movilidad en los músculos, de la posibilidad real de replicar movimientos naturales, de cómo conseguir nuevas conexiones nerviosas. No solo habló de tecnología, del estudio de tejidos, del ADN, y de prótesis de titanio. También habló de conceptos como belleza, diversidad, futuro o libertad.

Nuevas identidades

Para Hugh Herr este siglo es el tiempo en el que de manera sistemática vamos a superar un reto tras otro. Esta frase me pareció tan conmovedora como inquietante. Porque si alguien como él, conocedor de las posibilidades reales en materia de biotecnología habla así, es que vienen tiempos en los que frases como: “yo he visto cosas que vosotros no creeríais” acabarán por perder toda su carga poética.

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Y nos hizo esta pregunta ¿Cómo va a ser el futuro? Para él, el futuro será un lugar donde las personas podrán disfrutar de mejoras cognitivas, haciendo alusión a enfermedades como el Alzheimer, la ansiedad, la obesidad, el dolor crónico o los desordenes del sueño. Un mundo de mejora de las experiencias sensoriales. Un lugar donde las personas van a poder elegir sus propias identidades. Donde cada cual será una entidad que se podrá esculpir para buscar la mejora. La biorobótica dejará de ser usada solamente para personas amputadas, sino que podrá ser utilizada por cualquiera que busque desplazarse más rápido o mitigar algún tipo de limitación o dolor. En un futuro habrá personas que busquen, que quieran llevar prótesis biónicas, dijo.

En este sentido insistió en la importancia del buen uso de estas tecnologías, apelando a las organismos encargadas de legislar. Necesitamos políticos y leyes que puedan evitar el mal uso de estas tecnologías. No queremos el control por unos pocos, queremos acabar con la incapacidad. Tenemos que seguir expandiendo la diversidad y la libertad humana.

También hubo espacio para el humor y la reafirmación; “Gracias a estas tecnologías, no ando a gatas” o “Algunos hemos nacido para asumir riesgos”

Y para la profundidad; Nunca sentí que estuviera roto.

También hubo momentos para el Storytelling. Quizás sin poder ver que con la suya propia era más que suficiente, bastante común en todos los grandes de verdad, no acabar de creerse su propia grandeza, nos habló de Viktoria Modesta.

Una mujer que debido a una negligencia médica en el momento de su nacimiento creció con una malformación en su pierna izquierda que le provocaba dolores constantes y la burla de sus compañeros de clase. En 2007, decidió que su pierna fuera amputada voluntariamente, no sin antes haberse enfrentado con varios doctores que se negaron a atender su petición. Desde ese momento Viktoria ha trascendido por desafiar los cánones de belleza actuales y por reivindicar la diversidad. Los que tuvimos la suerte de estar allí pudimos ver este vídeo maravilloso de ViktoriaEl juego entre la belleza humana y la de las máquinas, representado por una mujer bella, audaz y deliberadamente peculiar.

Al final de la conferencia, hubo rueda de preguntas. Fueron muchas las personas que intervinieron. Yo no pude hacerle la mía, me hubiera gustado preguntarle qué hubo en su caso además de la biotecnología, ¿por qué él estaba sentado en ese sillón recibiendo un premio y otros no? Me hubiera gustado saber qué fue lo que se dijo a los 17 años cuando se despertó en la cama de un hospital sin sus extremidades inferiores. Me hubiera gustado saber si imaginó su vida tal y como es hoy. Me fui de allí absolutamente inspirada porque creo que conozco la respuesta.

Gracias por seguir ahí.

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