La tristeza del alma puede matarte mucho más rápido que una bacteria

Jhon Steinbeck

Cualquier persona que esté leyendo este post, al igual que yo, en algún momento de su vida ha sufrido los devastadores efectos de la tortura mental. Da igual el motivo, da igual que haya o no habido desencadenante. Tampoco importan las circunstancias, ni el momento vital. Da igual si ciertamente la tragedia ha pasado muy de cerca o si por el contrario, alrededor todo parece fluir.

La tortura mental es una sombra de la que es difícil escapar. Hasta el punto de que hay personas que son absolutamente incapaces de experimentar la pasión por vivir porque viven presas de un sinfín de trampas mentales que han acabado por dirigir sus vidas.

Esas trampas mentales están compuestas por; miedos, obsesiones, preocupaciones injustificadas, culpas y quejas que nos incapacitan, nos vapulean y hacen que nuestros días discurran por el lado oscuro. Como en una de esas viejas películas del cine mudo en donde los personajes parecen marionetas dirigidas por alguien con el suficiente poder como para dirigir cada uno de sus gestos sin posibilidad de maniobra, sin capacidad para escapar y fluir.

Ocurre que no siendo fácil, tampoco es imposible tener estrategias que te permitan reconducir un pensamiento que de no ser abordado a tiempo, inevitablemente acabará por llevarte por el camino de la perdición. La alegría de vivir, la pasión por disfrutar de todo aquello que te acontece no es un estado reservado a unos cuantos privilegiados a los que el universo ha decidido elegir, como si fueran dioses.

La alegría de vivir es una cuestión de elección. Yo no soy la primera persona ni seré la última que ha decidido escribir sobre esto. No soy la primera ni seré la última que ha decidido ser feliz y disfrutar de la vida con todo lo que ella me ofrece y a pesar de lo que ella me ofrezca.Pero lo cierto es que hay muchas personas que sufren la vida en vez de vivirla y lo peor de todo, no saben hasta qué punto pueden virar el rumbo de las cosas.

Esto último, es lo más difícil, “a pesar de” son tres letras que juntas cobran una fuerza demoledora pero son solo tres palabras, apenas ocho letras y tu eres lo suficientemente poderoso como para dejarte vencer por ocho letras. A pesar de, es justamente la oportunidad para mirar con los ojos de quien no se va a permitir perderse nada, ni un segundo.

Lo natural, porque nadie nos ha enseñado otra cosa, es pasarse toda una vida reaccionando, batallando y pegándose con todo y todos, especialmente con uno mismo. Pero muchas personas, gracias al trabajo y a las horas de soledad y reflexión empleadas en acabar con el saboteador que todos llevamos dentro, elevando su grado de consciencia con técnicas de coaching, pnl, lecturas y conversaciones con otros que han recorrido ya ese camino, cada vez más personas pueden decir que han conseguido vivir intensamente y pueden disfrutar de la vida en su totalidad.

Yo lo he conseguido. Y lo más curioso de todo, he hecho las paces con mi pasado, con el ser humano que no supo hacerlo mejor. Durante un tiempo, lamenté mucho los errores cometidos, el tiempo perdido, las horas de vida ignoradas, las palabras no dichas y las decisiones no tomadas. Hasta el punto de que me resultaba verdaderamente doloroso recordar algunos episodios de mi vida.

Sobre todo aquellos episodios en los que simplemente me dejé llevar por lo que la vida o los demás me iban trayendo, quitando o regalando, en vez de asumir mi parte protagonista. Hubo algunos, fueron dorolosos y aunque en su momento no supe verlo, hoy sé que fueron útiles. Porque forman parte del recorrido vital que hoy me sostiene.

Puede que hoy tú, al igual que hice yo en algún momento de mi vida, te hayas levantado con esa presión en el pecho que te provoca el pensar en posibles problemas económicos (que hoy no tienes) en la soledad que quizás podrías experimentar (pero que hoy no es tal) o en tu incapacidad para enfrentarte a una eventual enfermedad (que afortunadamente hoy no sufres).

Puede que incluso pienses en tu incapacidad para ser feliz cuando ni tan siquiera te has parado a pensar qué tendrías que empezar a hacer desde ya para dejar de ser desdichado. Se llama estrategia y es fundamental para conseguir cualquier cosa que nos propongamos.

Leer:  Quizás te resulte más cómodo pensar que no. Pero sí, el líder también se hace.

Estrategia es trazar un plan que nos facilite conseguir un resultado.

Al igual que alguien que quiera ganar en salud física sabe que tiene que abandonar antes algunos hábitos no saludables parece de cajón pensar que si quieres ser una persona en cuyos días haya más alegría, positividad y pasión por la vida debas antes saber qué te está impidiendo hoy no tener todo eso.

Y quizás la primera estrategia sea identificar qué tendrías que dejar de hacer para a abandonar ese permanente estado de artista maldito al que nadie entiende o ex policía atormentado por todo lo que le ha tocado vivir. Identificar cual es el dialogo interno que aparece cada vez que te pones el traje de infeliz. Escuchar atentamente esa voz para analizar

  • ¿Qué lo dispara? Es decir, en qué momentos suele aparecer o motivado por qué o quien.
  • ¿Cuál es la intención positiva? Es decir, qué calma, de qué te protege.
  • ¿Cuáles son las consecuencias emocionales? Es decir, en qué estado te quedas cada vez que este diálogo interno se presenta.

Contestar a esas preguntas, desde la absoluta honestidad es el primer paso para cambiar. Puesto que ya estás poniendo la atención en algo que antes ocurría sin darte apenas cuenta. Desde el mismo momento en que estás decidiendo observar tu voz interior ya estás cambiando algo, ya estás asumiendo un control que antes no tenías.

Y si, hay que rendirse ante la evidencia de que dejarse llevar es infinitamente más fácil que nadar contra corriente. El riesgo de hacerlo también es infinitamente más grave; acabar donde no querías preguntándote y culpándote por no haber hecho nada por evitarlo.

Y es que reconozcámoslo, nos encantan las tragedias, nos chifla el drama, las canciones tristes no están hechas para salir de la tristeza sino para regodearse en ella. Nadie ve un drama romántico cuando está absolutamente enamorado y además es correspondido. Solo recurrimos a ese tipo de películas cuando nos sentimos abandonados, desdichados, tremendamente infelices y atormentados. Isabel Coixet, una cineasta con una sensibilidad fuera de lo común para abordar la soledad dijo “La felicidad no da bien en cámara, en cambio, la tristeza y la soledad, si”.

Epicteto uno de los filósofos que más reflexionó sobre las emociones, o mejor dicho, sobre la “utilidad” de algunas emociones decía que para alcanzar el equilibrio no se trata de no sentir emociones negativas, eso es imposibe, pero si evitar la exageración y el regodeo en esas emociones.

Al fin y al cabo de él es la frase “No nos afecta lo que nos sucede sino lo que nos decimos en relación a lo que nos sucede”.Y conseguir eso, es todo un aprendizaje. Quizás el más útil aprendizaje de vida.

El control mental, ese momento en que decides qué hacer con lo que te pasa en vez de reaccionar a ello, ese control mental hace que tengas la suficiente confianza en ti mismo como para saber que eres capaz de disfrutar de la vida a pesar del dolor, la irritación, la tristeza o el miedo porque tu eliges no quedarte demasiado tiempo en esos sentimientos, tu eliges darles esquinazo de manera consciente.

Es como si tuvieses tu propia caja mental donde meter lo que te hace desdichado y donde buscar lo que te hace disfrutar de la vida.

Cambiar es posible, es una cuestión de aprendizaje, entrenamiento y voluntad. También de ensayo error, saber qué te funciona a ti y qué no te funciona. Por eso es necesario el autoconocimiento. Al igual que nadie puede enamorarse de una persona a la que no conoce, no podrás amar tu vida si no te paras a observar qué hay en ella cómo te afecta lo que te afecta y cómo vives eso.

Miles de personas en todo el mundo han aprendido a controlar sus mentes, miles de personas en todo el mundo hoy son más conscientes y han elegido vivir intensamente. Y muchos de ellos deben eso a personas como Albert Ellis o Aaron T.Beck cuyas estudios nos han dotado de herramientas para conseguirlo.

De todos los viajes, el más apasionante, es el viaje al interior de cada uno. De todos los tesoros, el más preciado es el gozo de vivir.

Gracias por seguir ahí

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