Hay un chispazo en la conciencia, llamémoslo intuición o como se quiera que trae la solución sin que uno sepa cómo o por qué

Albert Einstein

Hace unas semanas, asistí a una ponencia de Ferrán Adriá en colaboración con Fundación Telefónica. El genio, como todos los de su especie no es un tipo común, si nos ceñimos a la segunda acepción de la palabra “que es usado por varios individuos o una comunidad” porque nada de lo que dice, piensa o hace es convencional. No hay otra mente como la suya.

Ese genio interior, esa fábrica de propuestas incesante, se refleja en su cuerpo como no podía ser de otro modo. Sus ojos miran mucho más allá de lo que su vista alcanza. Sus palabras se precipitan en un intento loco por salir en el orden estipulado mientras su mente las empuja a la velocidad del rayo haciendo de su lenguaje algo atropellado, algo que casi se intuye más que se entiende. Imagino lo que debe pasar por ese cerebro de genio. Imagino su mundo interior y siento una mezcla de envidia y admiración difícil de expresar.

 

Imagino a los guionistas de Pixar, preparando un guión titulado “Erase una vez el cerebro de Ferrán Adriá” y muero de tristeza al pensar que quizás nunca se les haya pasado por la cabeza ese proyecto…

Comenzó diciendo que a él nunca le había gustado demasiado ni comer ni cocinar, así que empezó a hacerse preguntas y ahí empezó todo. Podréis imaginar que para alguien que ha hecho del arte de preguntar el motor de su vida, escuchar aquellas palabras fue como si a un niño bajito y zurdo que sueña con ser futbolista, Maradona le susurrase; “Mirá, yo era tan bajito como vos y eso, junto con mi zurda, fue lo que marcó la diferencia”.

 

Así que poniendo en práctica su máxima, Ferrán preguntó al público qué diferencia había entre una fruta y una hortaliza. Que por qué un tomate era una hortaliza y un melocotón una fruta.

Alguien entre el público sin subir demasiado la voz por si acaso, desafiar a un genio no es tarea fácil, contestó: Porque un tomate nace de una planta y un melocotón de un árbol.

Entonces el ponente, esbozando una sonrisa como de niño pequeño que esconde una moneda en su puño izquierdo y su amigo acaba de elegir el derecho dijo:

Entonces, según ese razonamiento, por qué un tomate es una hortaliza y una grosella es una fruta

Murmullo general…. Sonrisa divertida de Adriá. Había ganado la mano.

Por el uso que se le da, dijo. Ni más ni menos. Porque alguien en un momento decidió lo que a partir de ese momento sería una fruta y qué tipo de alimentos serían hortalizas.Porque alguien decidió que ese era el modo de categorizarlo y desde entonces han ocupado ese lugar obedientemente.

 

Y durante cientos de años, todos aceptamos pulpo como animal de compañía. Y nadie osó romper el orden establecido. Y por tanto, frutas y verduras han convivido en un universo perfectamente delimitado hasta que alguien decidió que ya estaba bien. Que a la naturaleza había que dejarla ser.

Hasta que llegó él haciéndose preguntas, poniéndolo todo patas arriba, deshidratando claras de huevo, creando humo de guisantes, o incluyendo el nitrógeno líquido en su cesta de la compra y convirtiendo el acto de comer en una fiesta para los sentidos y el espíritu. En una experiencia única venida de la mano de un genio que decidió ofrecer al mundo un nuevo orden de cosas que a todos, hasta entonces, había pasado inadvertido.

Rompiendo fronteras y creando lo imposible. Desafiando a las leyes de la química y la física y creando su propio universo en el que las cosas ya no tienen que ser, en el que él creaba cómo las cosas son.

Leer:  Esa rareza llamada amistad

 

 

Y yo me pregunto, ¿cuántas personas hay capaces de hacer diferente lo cotidiano?Capaces de cuestionar el orden establecido. Capaces de soñar más allá de los límites que otros marcaron.

¿Qué diferencia a los genios del común de los mortales?

Buscando en la red me he encontrado con dos artículos que hablan sobre esto: Las cinco características que cumplen todos los genios y Cinco rasgos de genialidad.  Son muy interesantes pero a mi se me quedan cortos. Y se me quedan cortos porque son especialmente analíticos y técnicos. Y a mi, a estas alturas de mi vida lo que me gusta es indagar en la emoción, en lo que no se puede explicar, sólo sentir. En lo que palpita, en lo que dispara el pulso o acelera el corazón. En lo que se te agarra al vientre o te nubla la vista por instantes.

No voy a renegar de mi parte consciente, de mi parte analítica. De esa razón que de tantos quebraderos de cabeza me ha sacado. Pero si soy honesta, los momentos estelares de mi vida, los mejores momentos de mi vida, en los que yo me he sentido poderosa y brillante son aquellos en los que mi emoción y lo que sentía estaba más presente que aquello que podía explicar lo que sentía.

Eckhart Tolle en su guía espiritual (para mi no es sólo un libro) El poder del ahora dice: “La mente es esencialmente una máquina de supervivencia. Atacar y defenderse de otras mentes, recoger, almacenar y analizar información…esos son sus puntos fuertes pero no es nada creativa. Todos los verdaderos artistas, lo sepan o no, crean desde un lugar de no-mente de quietud interna. En ese momento, la mente da forma al impulso creativo o intuición.”

Y continúa …”la mente y el pensamiento no se han empledo para crear y sustentar el milagro de nuestro cuerpo y la vida en la Tierra. Existe y está operando una inteligencia mucho mayor que la mente..”

Así que lo que yo me pregunto es ¿Qué siente un genio cuando comienza a crear? No tengo la respuesta. Pero a la pregunta; ¿Qué piensa un genio cuando comienza a crear? Mi respuesta es esta; tengo la sensación o la intuición de que simplemente dejan de pensar.

Y quizás, por eso, cuando el resto de los mortales disfrutamos del arte o el genio de otros y de pronto nos morimos por querer comprender cómo han llegado hasta allí sucede que perdemos la conexión porque la comunicación entre obra y observador se establece con códigos distintos. La no-mente del artista con la mente inquisitiva del observador.

Ferrán Adriá en una entrevista dijo: “Deja de querer entender, la cocina no se tiene que entender, no se tiene que entender la creatividad. Disfrútalo y ya”

Esto que voy a escribir es muy osado pero puestos a sentir, adelante.. Quizás cuando nuestra mente esté más evolucionada, cuando seamos capaces de apagar nuestra mente analítica y juzgadora como quien da a un interruptor y podamos elevarnos por encima del pensamiento, encontremos ese lugar en el que los genios se permiten ser lo que son. Quizás cuando consigamos apagar nuestra mente a voluntad, todos podamos llegar a serlo.

Mientras tanto sueña, vive, siente, disfruta de esa capacidad que ya han conseguido otros para hacer de tu vida un milagro.

Gracias por seguir ahí.

 

 

 

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