Hay muchas malas razones para lanzar una empresa

y solo hay una buena razón, y creo que sabes cual es: cambiar el mundo.

Phil Libin, creador de Evernote

Algunos dicen que es la nueva fiebre del oro.

Hace 5 años decidí emprender. Mil ochocientos veinticinco días después sigo en fase de aprendizaje. He aprendido unas cuantas cosas, he tenido grandes aciertos y también he cometido algunos errores. He cambiado mi forma de relacionarme conmigo misma y he practicado mucho el cómo relacionarme de un modo más genuino con los demás. He podido interactuar con otros emprendedores, me he visto fascinada y atraída por algunos y totalmente ajena y en desacuerdo con modos de hacer de otros. Y gracias a todo esto, estoy tratando de definir, sí, has leído bien, mil ochocientos veinticinco días de entrenamiento después, tal vez por la influencia de los ciclos quinquenales, estoy en fase de definir el tipo de emprendedora que quiero ser. Desde dónde estoy trazando el nuevo camino,es decir, desde qué versión de Paula y de qué tipo de gente me quiero rodear. Qué cosas tengo que dejar de hacer y qué cosas que no hice tengo que empezar a poner en práctica. Pero sobre todo cómo lo quiero vivir.

Como dice la frase que encabeza este post hay muchas razones por las que crear una empresa. Y en estos tiempos en los que la precariedad y la falta de trabajo son tan brutales, ha aparecido un nuevo impulsor del emprendimiento que bajo mi punto de vista, aunque comprensible, es nefasto; la necesidad.

Desde la necesidad no nace nada bueno, ni en las relaciones personales o profesionales, ni en el amor ni por supuesto en los negocios.

Una de las cosas que más valoro en algunas personas que deciden emprender es la capacidad de anteponer a cualquier otra cuestión el para qué, en vez del qué o el cómo. Hay muchos negocios que consiguen tener beneficios, en ocasiones hasta generosos beneficios. En términos económicos y empresariales son un éxito.

Y luego están los proyectos que triunfan, esos de los que todo el mundo habla y a los que muchas personas se quieren sumar porque han conseguido crear algo, sea un producto o servicio que mejore la vida de las personas. Los proyectos que triunfan son los que tienen alma. Las personas que están detrás de estos proyectos son aquellas que antes que cualquier otra pregunta, se han hecho esta: Qué legado va a dejar este proyecto, cómo voy a contribuir a que la vida de los demás de un modo u otro sea mejor. Hay otra pregunta más, una que requiere de coraje por todo cuanto encierra ¿En qué tipo de persona me va a convertir esta iniciativa? En la persona a la que me gustaría parecerme o en alguien de quien ahora mismo, yo me alejaría.

Cuando hablo de proyectos con  “alma” me refiero a los que han nacido con un para qué superior. Y al emplear la palabra superior, no hablo en términos de grande o ambicioso, hablo de legado y contribución.

El punto ciego de algunos proyectos es haber nacido para paliar una necesidad individual. Bien la de generar ingresos, bien la conseguir empleabilidad, bien la de satisfacer una necesidad de reconocimiento. Todo esto en sí es fantástico, tiene que ser, pero debe de ser la consecuencia no la causa. Los grandes proyectos son los que están llamados a paliar una necesidad colectiva.

Hay infinidad de artículos que hablan de la fiebre de la emprendeduría, yo al menos no he visto muchos que hablen sobre qué va antes de emprender y es un tema que me parece fundamental. Me ha gustado especialmente este .

Y ahora, por si te sirve, te voy a contar qué es lo que yo me llevo a día de hoy porque es seguro que seguiré aprendiendo en esta nueva fase.

Cual es la primera motivación que impulsa tu proyecto.

Este punto resume un poco lo que acabo de escribir justo antes. Y me vas a permitir que sea un poco cansina y que lo repita aquí de nuevo. Emprender un proyecto desde la necesidad no es el mejor inicio posible si quieres que tenga una base sólida y buscas que sea sostenible. Sirva como metáfora visual esta foto que encontré hace unas semanas en twitter y que me parece simplemente genial. Olvida el texto, quédate con la imágen.

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Identifica y reconciliate con tus verdaderas habilidades.

Es curioso, hay muchas personas, entre las que me incluyo, que se han pasado media vida no queriendo ver aquello en lo que son verdaderamente buenas, y pretendiendo ser otra cosa distinta a lo que son. Es normal, nuestra educación se ha centrado en compensar lo malo en vez de potenciar lo bueno. Es verdad que vas a tener que entrenar y desempeñar muchas competencias y habilidades. Más vale que estés preparado para afrontar situaciones que no sabes ni como afrontar porque ni tienes el conocimiento, ni la experiencia. Pero no lo olvides, tu marca de identidad será aquello que haces por lo que los demás sienten fascinación. Y ahí es donde tienes que poner toda tu energía, toda tu pasión. Normalmente será algo que haces de manera natural así que tal vez necesites dedicar tiempo y trabajo de autoconocimiento como para identificarlo, reconocerlo, llevarlo al consciente y desde ahí potenciarlo más si cabe.

Rodéate de quienes tienen lo que a ti te falta.

Es una consecuencia generada del primer punto. Porque lo natural es que nos rodeemos de personas muy afines, tal vez demasiado, con nuestras mismas habilidades, que celebramos y nuestras mismas fallas, que compadecemos y también celebramos, reconocerse en otros, siempre es un alivio. Estamos en un modelo del mundo en el que un gran porcentaje de emprededores lo hacen en solitario. Emprender en solitario no quiere decir necesariamente dejar de lado toda cooperación. Habría que preguntarle a Fran Striker, creador del Llanero Solitario qué hubiera pasado de haberle buscado un ayudante a su personaje, es seguro que la justicia habría llegado a más lugares. Leo esta cita de Jhon C. Maxwell en el fantástico libro de Francisco Alcaide, Aprendiendo de los mejores “La creencia de que una persona sola puede hacer algo grande es un mito”. Pedir ayuda no sólo te facilitará aprender de otros, sino que tendrás menos posibilidades de que tu proyecto haga agua. Y si es así tendrás algo más que un dedal para achicar antes del hundimiento definitivo.

Leer:  ¿Honestidad brutal?

Enfoque qué puedo aportar VS qué voy a ganar.

Las personas quieren mejorar sus opciones. Algunas quieren más de lo que tienen y otras menos. Algunas personas quieren ser más productivas, tener más tiempo, más libertad, más reto, más equilibrio. Otras en cambio, querrán menos. Menos grado de ansiedad, menos cargas, menos nivel de exigencia, menos vida social, menos confusión. Si consigues centrarte en como solucionar algunos de esas necesidades desde lo que haces, los ingresos llegan. La solución a sus problemas, será la solución a los tuyos y no al revés.

No dejes de contar lo que haces.

En este mundo de la sobre exposición, caerás en la tentación de pensar que puedes estar repitiendo siempre lo mismo. Te preguntarás si esa estrategia ha de continuar una vez tus allegados, o tu comunidad de potenciales clientes (especialmente cuando ya has conseguido cierta relevancia) sepan qué haces. Algo que he aprendido en los últimos años es que no hay que tener miedo a parecer obvio o repetitivo. La sensación de obviedad no es más que un juicio que tienes que da por sentado que los demás conocen lo mismo que tu o han experimentado lo mismo que tú. Tendrás que ser tan creativo como necesites, tendrás que buscar distintos canales, tendrás que seguir aprendiendo pero la esencia del mensaje tiene que ser el mismo para qué haces lo que haces y cómo lo haces. Si te cansas de repetirlo, quizás tengas que replantearte alguna cosa.

Pon hora de llegada a tu nivel de exigencia

Sí, como si fuera un hijo adolescente: vale hoy sales pero dime a qué hora vas a llegar y por donde vas a andar. Es decir, negocia con ese yo que te marca la agenda como si cada día de tu vida fuera la única oportunidad para hacerlo bien. Una cosa es ser exigente para poder dar lo mejor y otra muy distinta castigarte con la creencia de que nunca estarás lo suficientemente preparado, o de que esto o aquello podrías haberlo hecho mucho mejor o que cada acción debería de haber estado más estudiada. Si el mundo gira es gracias a los incautos que han decidido salir a navegar en un bote de playa y no a los que se han quedado en la orilla ahogándose de las ganas.

Un no no es el final.

Tenemos la mala costumbre de lamentar lo que no en vez de celebrar lo que sí. Yo he conseguido bajarme de esa rueda infernal, pero me ha costado. En esa búsqueda de personas con las que poder enriquecer tu mundo y por tanto tu proyecto encontrarás a alguna que te diga no. No todo el mundo va a entender tu juego ni todo el mundo va a querer sumarse a él. Es seguro además que se de la circunstancia de que aún queriendo, puedan no estar en disposición de hacerlo por mil y un motivos. Una de las cosas que más poder personal te va a aportar es entender que no todas las relaciones profesionales que te gustaría establecer van a funcionar pero otras muchas sí. Sentir que tienes verdaderos adeptos a tu proyecto es una sensación única.

No alargues el idilio más de lo necesario

: Siguiendo el mismo hilo de pensamiento que utilicé en el punto anterior, hay que saber acabar una relación profesional que ya no lleva a ningún lado. Por más que durante un tiempo todo hayan sido como los primeros meses de una relación romántica, todo llamadas, todo sonrisas, todo como tú veas, estoy aquí para lo que necesites, habrá momentos en los que dar por finalizada una relación sea la única opción. Un gran aprendizaje es que cuando esto llega lo peor que puedes hacer es buscar culpables. Porque lo cierto es que es más que probable que no los haya. Llegado el momento hay que tratar de pasar el trámite del modo más rápido y ecológico posible. No compensa dejar cadáveres por el camino porque ningún cadáver genera otra cosa que podredumbre.

No dudes en dar cabida a tu genialidad. No digas que eres pequeño, piensa que estás aún en fase de crecimiento. No limites tus posibilidades. No dejes que el miedo te paralice. Busca los mejores aliados y si no puedes tener a los mejores ten a los mejores posibles. No esperes a tener la mejor idea, las frustraciones de miles de personas se alimentan de geniales ideas que nunca han visto la luz.

Haz, vive, genera y contribuye a que tu entorno sea un lugar mejor.

Gracias por estar ahí.

 

 

 

 

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