Una mañana calurosa de octubre, en una mesa del precioso café del Círculo de Bellas Artes de Madrid hace casi 4 años y medio, pronunciaba esta misma frase. Yo no sé lo que sintió la madre de Concha Velasco cuando Conchita le soltó aquello de “mamá quiero ser artista”. La mía abrió mucho los ojos, sonrió mostrando ese diastema que me hubiese encantado heredar y luego me dijo; ¡No me digas hija! ¿Y eso que es? Y ahí empezó todo.

Estábamos sentados en una pequeña mesa de mármol mi hijo Jaime, mi madre y yo. Ya había pedido impaciente y cuando por fin el camarero más atento de Madrid terminó de servirnos los cafés humeantes les dije que me iba a formar como coach, que empezaba el curso en un mes y que además, después mi intención era dejar mi trabajo, ser coach y nada más. Así del tirón y a una velocidad considerable. El entusiasmo debió de contagiarles porque ni mi hijo Jaime, tan responsable siempre, tan preocupado por todo y todos, ni mi madre, con lo que implica ser una madre, mostraron el más mínimo atisbo de que aquella idea podía ser una locura. Y ese definitivamente ese, fue el último y único empujoncito que necesitaba.

Y aquí estoy casi 5 años después. Las cosas no han sido fáciles, en más de una ocasión he dicho que creo firmemente que ser coach es una profesión para valientes. Y emprender en este país es lo más parecido a jugar a la ouija con un inquisidor. Hay mucho en juego cuando uno decide dedicar su vida y profesión a ayudar a otros. Es un grado de responsabilidad alto y sobre todo requiere de una necesidad constante de autoconocimiento que si bien es maravillosa a veces puede resultar agotadora. Pero sí, aquí estoy, casi 5 años después.

Una vez terminada mi formación supe que no sólo quería dedicarme al coaching sino que además quería traer a Asturias la formación que yo tuve que ir a buscar fuera. Aún recuerdo mis viajes a Galicia de 6 horas, si habéis leído bien, 6 horas en autobús los viernes para volver el sábado o el domingo. Pensé que sería buena idea que nadie tuviese que pasar por lo mismo. Aunque yo lo hacía feliz pensé; pongámoslo fácil al resto!

Lo decidí en apenas 3 meses. ¿Cómo no querer enseñar a otros lo que habían significado para mi disciplinas como la Inteligencia Emocional que  me había ayudado a comprender lo que siento o la Programación Neurolinguística (PNL) para descubrir que mis percepciones no tienen por qué coincidir con las de nadie más ? ¿Cómo quedarme todo aquello con la falta que hacía, con lo necesitados que estamos todos de comprendernos y comprender?

Tuve la suerte de que la escuela donde yo me había formado Escuela Europea de Líderes con sede en Galicia, comenzaba su expansión por otras provincias así que vi una clara oportunidad y me lancé a por ella.

No fue fácil, cuando llegué a Asturias con la firme determinación de sacar este proyecto adelante hice algunas cosas bien y otras no tan bien. Busqué apoyos en lugares a donde todo el mundo recurriría, asociaciones de empresarios, asociaciones de jóvenes empresarios, asociaciones de mujeres empresarias…..¿Os suenan todas, verdad? Algunos me dijeron que en Asturias, con la cultura de subvención muy arraigada, sería muy difícil que yo o mi Escuela,( de aquella nadie nos conocía ni a la una ni a la otra) pudiese vender cursos de coaching a 4.400€. Vamos, que igual sería mejor que me lo quitase de la cabeza.

Otros me comentaron que en Asturias ya había “gente” haciendo coaching y dando formación en coaching. Y que además esa “gente” ya lo hacían muy bien, por no mencionar que estaban muy  asentados y arraigados en el imaginario colectivo empresarial. Vamos, lo que viene siendo algo así como, ¿Pero a donde te crees que vas tú,  una mujer de 39 años, a la que no conoce nadie, con su certificación de coaching recién estrenada, sin contactos en  asociaciones empresariales ni entidades públicas? ¿Cómo crees que vas a lograr sacar adelante tu proyecto? En fin, que de haber hecho caso a aquellos sabios consejos, hoy seguiría en mi antigua empresa seguramente lamentando haber tirado la toalla. Suerte que a mí, incluso mucho antes de haberme formado como coach y descubrir que un coach no debe aconsejar,  nunca me han gustado los consejos, procuro no darlos ni presto demasiada atención cuando me los dan a mí.

Y así, poco a poco, con mi portátil, mucha ilusión, mucho miedo y algunas dudas pero sobre todo mucha pasión fui dando pequeños pasos.

No fue fácil pero fue posible

Sí debo ser honesta y agradecer a una persona del Ayuntamiento de Gijón que escuchó mi proyecto y decidió cederme un espacio público donde poder dar mi primera ponencia sobre coaching. Recuerdo perfectamente aquel día, fue un viernes soleado del mes de octubre en el Parque Tecnológico de Gijón. El aforo máximo era de 35 personas y tuvimos que repetir la ponencia en dos días consecutivos viernes y sábado porque tuvimos más de 70 inscripciones. Acudió gente de distintos puntos de Asturias pero también de León, Cantabria y Bilbao.

Bien, todo parecía indicar que había muchas personas interesadas en escuchar lo que Yolanda, directora de la Escuela y yo tuviésemos que contar. Resultó que el coaching y la Escuela suscitaron mucho más interés del que algunos pensaban. Debo decir que aunque yo era optimista, siempre lo he sido, todas aquellas personas abarrotando la sala superaron mis expectativas. Pero eso fue solo un pequeño gran paso.

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Gracias a aquel evento, tuve a mis primeros alumnos matriculados. El efecto dominó comenzó a funcionar y de allí salieron otras conferencias en las que a veces llenábamos y otras no tanto. Por supuesto que no fue llegar y besar el santo, hubo muchos días de desazón y de llegar a casa dudando de si lo que estaba haciendo tendría sentido para alguien y sobre todo para mi.

En especial y como anécdota recuerdo un taller en Oviedo al que asistieron 7 personas 2 de las cuales eran mi madre y mi hermano. Estas cosas pasan, me dije e hice de tripas corazón. Para mi fue una muestra más de que es difícil doblegar mi voluntad cuando es firme. Solo lamento cuando pienso como debió de quedárseles el corazoncito a mi madre y a mi hermano al verme allí, con la energía de un trasatlántico como para entusiasmar a un estadio de fútbol dirigiéndome a un grupo tan pequeño, imagino que en carne de gallina.

Tres meses después de aquello comenzaba la primera promoción de Coaching y Coaching Ejecutivo de Escuela Europea de Líderes en Asturias. La tierra de la formación subvencionada, donde ya había otros haciendo lo mismo que yo. Comenzamos con 9 alumnos matriculados. Superando las expectativas iniciales puestas en 7. Un grupo al que nunca olvidaré por ser el primero y por devolverme la fe en mí que unos meses antes, cuando las cosas se ponían difíciles estuve a punto de perder. Y después de aquello vinieron la 2ª, 3ª , 4ª y 5ª Promoción, una Certificación de Coaching Educativo y Escolar y un Programa de Mediación. En total y desde que he llegado a Asturias a dirigir la Escuela hace 3 años y 9 meses, han pasado por mi 51 alumnos.

Además de esto, aún he tenido tiempo para organizar junto con otras dos mujeres maravillosas llamadas Esther González y Marta Antuña un evento de coaching llamado OptimizaT. Que ha servido para llevar el coaching de manera gratuita a desempleados y emprendedores  y para dar visibilidad  a muchos de los coaches que hoy por hoy viven del coaching en Asturias y que en su mayoría han decidido dejarlo todo, como yo, para entregarse de lleno a esta profesión. Todos ellos agradecidos porque alguien haya decidido premiarles así.

Mientras sucedía todo esto he conseguido compaginar la actividad de directora y formadora de la Escuela con mis procesos de coaching, cada vez más y cada vez más efectivos. Porque lo bueno de ponerse en marcha es que generas movimiento. Y como dice Alfonso Alcántara, en este artículo genial “los que esperan a que las cosas lleguen recibirán las abandonadas por quienes salieron a buscarlas“así que ten la valentía de salir a buscarlas.

Y hace apenas 3 meses he visto cumplido otro deseo, mi blog, desde el que os escribo. Que me roba horas de día y de sueño y hasta el alma, cuando me enfrento ante el ordenador en blanco  y me siento vacía e inútil si las palabras no vienen en el orden y armonía  que quiero. Pero que me da tantas satisfacciones cada vez que algún lector me dice que se ha sentido identificado , inspirado, reconocido.

Si tuviese que decir qué es lo que realmente me ha impulsado a conseguir todo esto creo que la absoluta convicción de que creo en lo que hago y sé que es lo mejor que sé hacer. Y óyeme bien. El mundo está necesitando que salgas de tu cascarón y muestres lo mejor que sabes hacer. No nos prives de verte brillar. No te lo quieras quedar para ti.

A pesar de todo hay días difíciles, semanas complicadas en las que ese afán de superación me hace perder la perspectiva de lo conseguido. En las que mi juez más severo toma la delantera y exige resultados inmediatos, sorprendentes  y brillantes. Entonces, me paro y reviso todo lo conseguido hasta ahora. Celebro lo que gracias a mi esfuerzo y trabajo y al apoyo incondicional de unos pocos he conseguido. Y lo llamo mi día #eresgrande. Porque lo merezco. Porque todos deberíamos tener un día así, en el que celebrar lo que somos, lo que hemos conseguido. Porque ese acto te reconcilia y te llena de energías renovadas. Porque de verdad, si lo piensas eres grande! Te invito a que en los momentos difíciles celebres tu día #eresgrande.

Porque cuando busco en Google “cursos coaching Asturias” Escuela Europea de Líderes aparece como primera opción. Y si lo que escribo es “coaching Asturias” lo que aparece en primer término es OptimizaT y en segundo lugar Escuela Europea de Lideres. Y puedo jurar por la vida de mis hijos que no pago un duro en publicidad on line.

Todo esto, no lo he logrado sola, he tenido la suerte de contar con un puñado de seres fabulosos, de encontrarme en el camino con personas que para mí hoy, ahora serían insustituibles. También ha habido lugar para las decepciones. De las que tanto se aprende.

Por supuesto que he cometido errores, pero todos me han hecho aprender y reafirmarme en la idea de que cuando se hacen las cosas con pasión y honestidad el camino puede no resultar fácil pero el resultado es impagable. Y que lo mejor de querer ser mejor cada día es que poco a poco acabas por conseguirlo.

Y si yo pude no voy a decirte que tú también puedes, voy a preguntarte : ¿A qué estás esperando?

Gracias por seguir ahí.

 

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