Los medios de comunicación son la entidad más poderosa de la tierra. Ellos tienen el poder de hacer culpable al inocente e inocente al culpable. Y este es el poder, porque ellos controlan la mente de las masas

Malcolm X

Si estás leyendo este post, es  muy probable que estés presente en alguna de las redes sociales en las que comparto mis escritos. Si es así, eres un medio de comunicación. Sí,tu.

Malcolm X estaría muy feliz si pudiese observar qué está pasando hoy en el mundo.También, sorprendido. Feliz al comprobar que por fin un afroamericano que además está casado con una afroamericana se sienta en el despacho oval de la Casa Blanca, rodeado de asistentes del color de las camelias. Sorprendido al comprobar que por fin y gracias a la revolución de internet que ha establecido un nuevo orden de cosas, el cuarto poder se tambalea como lo haría Neymar al salir de una fiesta. El control de la información ya no pertenece a unos pocos. En esta fiesta, ya participa quien quiera.

Es cierto lo que escribió Malcolm X en relación al cuarto poder. Ese que en la mayoría de las ocasiones, se vendía al mejor postor. La libertad de prensa, todos lo sabemos en realidad es reggetón disfrazado de poesía, es un plagio sesgado de la realidad, un bien tan escaso como necesario. Al fin y al cabo la constatación de que la libertad es un traje XXS sólo apto para cuerpos que no están dispuestos a tragar con todo lo que se les eche.

Hace unos días leía este artículo en El País Todas las personas van a ser un medio de comunicación en si mismas.

Esta frase ha pintado una sonrisa en mi cara de blogger porque ha conectado rápidamente con  otra que tengo grabada a fuego y que escuché una vez “no se puede no comunicar la no comunicación es imposible”.En este caso uno más uno suman 10.

Así que, parece ser que la patata caliente está en tus manos, en realidad, nadie te la ha pasado y se ha ido corriendo. Siempre lo estuvo. Así que, tu eliges, o decides abrasarte los dedos  un rato y recogerla tomando partido y asumiendo que la responsabilidad de tu comunicación es tuya y tiene mucha más trascendencia de la que podrías imaginar. O se la pasas al de al lado, del mismo modo que llevan haciendo, por ejemplo, nuestros políticos en estos últimos meses, a ver qué pasa, si se cae, se congela  o pasa una gaviota y se la lleva.

Las cosas están cambiando, si,¿cómo no hacerlo en materia de comunicación? Aunque como todo es relativo, habrá quien quiera hacer uso de ese poder desde la responsabilidad, habrá quien prefiera ser un mero observador y habrá quien lo utilice para fines ilícitos por no usar palabras como demenciales o vomitivos. Me voy a quedar con los primeros. Este post es por y para los primeros.

Todas las personas van a ser un medio de comunicación en si mismas. ¿No es tremendamente poderosa esta frase?

Llevo mucho tiempo, viendo y comprobando en primera persona como para muchos, las redes sociales se han convertido en una plataforma habitual donde compartir conocimientos profesionales y reflexiones personales.

Siendo yo una de ellas debo admitir que leer esta frase ha sido como escuchar el zumbido de un moscón en el momento más dulce de la siesta. Me ha recordado mi grado de responsabilidad. No ha sido tanto una alarma, siempre he tenido claro que cuando decides escribir para acto seguido publicar adquieres dos compromisos, primero contigo luego con tus lectores, como una llamada de atención de ¡eh! ¿sabes lo que estás haciendo?

Hay muchos artículos publicados sobre redes sociales, sus usos y costumbres. Muchas y útiles recomendaciones para bloggers. Pero no muchos tal vez que aborden qué se le pasa por la cabeza a cualquier usuario de redes sociales, sobre cómo actuar cuando decide lanzar al mundo algo que piensa o siente desde su smartphone o su portátil. Ya sean artículos, reflexiones de dos líneas o frases de manufactura propia. No muchos sobre cómo empezar a ser parte que aporte y sume a este ecosistema.

¿Cómo es el proceso creativo que acompaña a alguien que decide dejar por escrito cualquier reflexión? Cuales son sus fines, sus motivaciones, sus códigos de conducta, sus aspiraciones finales, de donde recaba la información, cómo la coteja en el sentido de qué le hace decidir lo que pueda ser útil o no y sobre todo, al final,qué cree que puede aportar con lo que ha escrito.

Como digo hay muchos artículos de calidad sobre cómo escribir en un blog. Pero lo cierto es que no es necesario tener un blog para comunicar en redes sociales, de hecho el porcentaje de bloggers ( a dios gracias)  es muy inferior al de usuarios que regalan reflexiones, comparten contenidos de terceros  o aportan su peculiar visión sobre el mundo y lo que en él acontece. Sigo a varias personas que no utilizan el formato blog pero que frecuentemente me dejan boquiabierta con sus reflexiones. Ellos también forman parte de este ecosistema.Tu también formas parte de este ecosistema. Sé que hay otras que se lanzarían si supiesen como hacerlo.

Y yo, antes fui tu, es decir, en un momento dado quise tímidamente comenzar a escribir y ver qué pasaba. A mí, mi estrategia me ha funcionado así que voy a compartirla contigo por si te puede ser útil. Añadir que yo decidí tener mi propio blog pero se puede aportar valor igualmente sin acogerse a este formato. Y créeme, si tienes algo que decir, estamos necesitando escucharlo.

Leer:  No culpes a tu genética, hay buenas noticias; tú estás al mando

Todo empezó en Facebook. Hace unos tres años, comencé a compartir reflexiones sobre mi propio proceso de crecimiento personal. El que inicié cuando decidí formarme como coach. Durante unos meses observé que tenían cierta acogida así que el siguiente paso fue analizar qué podría estar pasando para que continuase funcionando y cómo mejorar el proceso.

Entonces comencé una estrategia que me ha acompañado en todo este tiempo, primero como usuaria activa en redes sociales y luego como blogger. Una estrategia que me ha llevado a tener una media de mil visitas mensuales con un visionado aproximado de dos mil páginas. Es decir, cada persona que entra no solo lee el post de turno, sino que suele ojear otras páginas dentro del blog. No es una comunidad excesivamente amplia, es cierto que podría serlo más pero sí muy fiel. Los post del primer año de vida de mi blog se compartían una media de 100 veces, desde que se ha cumplido el segundo año, en febrero, se ha duplicado ese número. Este dato según me han dicho, sí es importante.

Cierto que no tengo millares de seguidores, cualquier experto en marca personal podría decirme eso de; ¿Pero tú a donde vas piltrafilla? Lo cierto es que a mi me sirve. De hecho estoy más que satisfecha, he superado las mejores de mis expectativas. Y como dice el Cholo, partido a partido sembrando para recoger. En definitiva, tengo lo que siempre perseguí, despertar consciencia a través del coaching y crear comunidad.

No voy a caer en la trampa de decirte qué tienes que escribir, no se me ocurriría. Voy a contarte cómo podrías empezar a hacerlo.

Aquí están las claves que a mi me han funcionado resumidas en 3 pasos

  • Uso de imágenes. Comencé a buscar fotos bonitas que acompañasen a mis post. Sabiendo que el mensaje sería más potente para aquellos cuya percepción del exterior es más comprensible si se muestra en imágenes. Fue muy curioso porque esa misma búsqueda de imágenes bonitas y evocadoras en algunos casos despertaban la inspiración. Lo que hacía que muchas veces, el simple hecho de buscar las fotos ya habría un mundo de posibilidades creativas ahorrando así trabajo y esfuerzo mental. Hasta el punto de que el procedimiento se convirtió en hábito. Cuando no sabía muy bien qué contar, rápidamente buscaba fotos que siempre despertaban algo. Mis post comenzaron a ser más comentados a partir del uso de imágenes. Mejor el color que el blanco y negro, salvo que sea intencionado. Mejor fotos de personas o naturaleza que de cosas. Esto es cuestión de gustos pero huye de los paisajes excesivamente retocados. O aquellos en los que desafiando las leyes de la naturaleza se mezclan en una misma foto fija un arcoiris, una puesta de puesta de sol y una luna llena todo a la vez. No sé si me explico. Aportará falsedad y esa falsedad se extenderá al resto del conjunto.

 

  • Emocionalidad y empatía. Si quieres que tu mensaje permanezca, al menos unos minutos debes de tener en cuenta que tus lectores necesitan experimentar algún tipo de emocionalidad. La emoción es la puerta al aprendizaje, es lo que hará que tus lectores se detengan en lo que escribes o pasen de largo. En cuanto a la empatía; a las personas que leen a otras les gusta pensar que quien escribe es tan o más inteligente que él o ella pero sin pasarse. No pretendas poner en duda nunca, la inteligencia de quien te lee. Me recomendación es que no uses tus escritos para sermonear. Deja siempre una puerta abierta a la autocrítica (esa es la verdadera llamada a la responsabilidad) pero no critiques directamente. No utilices expresiones muy enrevesadas. Si tienes duda entre una palabra que crees que puede aportar cierto grado de intelectualidad a tu escrito pero es muy probable que más de la mitad de tus lectores desconozcan su significado, usa otra. Ten siempre el diccionario a mano y un buscador de sinónimos.

 

  • Sé tan honesto como puedas. Hace poco leí un post sobre la libertad de ser uno mismo que hablaba de la diferencia entre ser sincero y ser honesto. Básicamente decía que sincero es quien dice lo que piensa y honesto es quien dice lo que siente.  Personalmente, me quedo con la honestidad. Es cierto que hay ocasiones o contextos en los que uno debe cuidar muy mucho su grado de exposición. Pero cuando quien escribe se abre y comparte y me refiero a en cierto modo “desnudarse” quien lee tiende a acoger. El ser humano es sensible y empático por naturaleza. Se reconoce en el otro cuando el otro se muestra sin tapujos. Y acoger quiere decir tener una predisposición hacia el entendimiento, hacia la comprensión del otro. Para ser honesto es importante que te conozcas bien a ti mismo o el mensaje que lances podrá en ocasiones parecer incoherente. Honestidad y autenticidad van de la mano. Si no reconoces en ti al ser auténtico, difícilmente podrás mostrarlo con honestidad.

Así que recuerda, tu eres un medio de comunicación en sí mismo. Actúa en consecuencia y sal al mundo vestido para la ocasión.

Gracias por seguir ahí.

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