Paula Sopeña

Coach, formadora y divulgadora

Crecí en una familia en la que la música estaba presente en cada rincón. Mi madre era profesora de música, mi padre un apasionado de los clásicos y mis hermanos (yo soy la pequeña de 4) imbuidos por el espíritu de los ochenta se pasaban el día poniendo discos de Lou Reed o David Bowie, Radio futura o Golpes bajos. Como yo era la única de los 4 que parecía tener aptitudes reales para la música, los deseos de mis padres se vieron materializados cuando comencé mis clases de piano y solfeo a la edad de 8 años.

Así que los recuerdos de mi infancia están salpicados de carreras en bici (yo no paseaba, corría, esa costumbre aún me acompaña hoy, soy incapaz de caminar despacio), baños en el río en las tardes de verano acompañada por mi padre y una mochila llena de cuadernos de pentagramas y partituras que me acompañaban allá a donde yo iba. Estudié solfeo, canto coral, armonía y piano. Era bastante disciplinada y me gustaba tocar. En el fondo siempre supe que yo no iba a ser nunca una gran pianista. Así que cuando tenía 16 años me hice la gran pregunta. ¿Para qué seguir? No encontré ningún motivo. No quería ser profesora de música, ni opositar a una plaza en un conservatorio. Sólo quería llenar teatros de gente que fuese a escucharme y viajar por el mundo con mi música, siempre supe que aquello no iba a suceder.

Llegó el momento de decidir si iba a consagrar mi vida a la música o no. La respuesta fue no. A partir de ahí comenzó una etapa de profunda confusión, ya no haría lo que se esperaba de mí. No sabía para que más podría tener talento, ni había nada que me apasionase y recuerdo haber sentido un miedo atroz por no saber qué iba a ser de mi vida a partir de entonces. Recuerdo haber terminado el bachillerato sin ninguna ilusión por nada y sintiéndome culpable por no haber sido capaz de continuar con la música. Mientras la mayoría de mis amigos elegían carrera con la ilusión de quien diseña los bosquejos de su futuro yo decidía estudiar Secretariado Internacional de Dirección. Son curiosas las decisiones que tomamos a veces porque, jamás quise ser la secretaria de nadie. Años después me di cuenta de que tomé aquella decisión como un mero trámite, un querer pasar rápidamente de mi vida de estudiante a mi vida de adulta sabiendo que en el fondo, no había ninguna prisa por encontrar mi camino en los límites de tiempo supuestamente estipulados.

Siempre supe que los convencionalismos y yo no seríamos grandes amigos. Y siempre he sido paciente, siempre he sabido esperar por las cosas que merecen la pena. Y como la vida es lo que pasa mientras hacemos planes, como dijo el gran John Lennon, dos años después llegó a mi vida una persona poniéndolo todo patas arriba y cuando quise darme cuenta era esposa y madre de un niño. A los 6 años llegó mi segundo hijo. Fueron años muy felices en los que elegí ser madre y nada más.

De una manera abrupta y violenta como suele ser todo lo inesperado, llegó un divorcio. De la noche a la mañana tuve que cambiar de casa, ciudad y estilo de vida. Comencé a dormir acompañada de ositos de peluche. Decidí darme apenas un par de meses para lamerme las heridas. No me podía permitir perder el tiempo. Tenía dos hijos, uno de ellos un bebé, toda una vida por delante y muchas ganas de demostrarme a mí misma y a ellos que iba a salir adelante sola. Y me puse manos a la obra. Estaba obsesionada por aprender, recuerdo un miedo que me paralizaba porque me sentía en inferioridad de condiciones al no tener una carrera universitaria. Así que hice cuantos cursos se me presentaron. De ventas, de protocolo, de formador de formadores, de sumiller, de alemán, de ofimática. Tuve suerte, encontré trabajo rápido. Fueron años de entrenamiento y supervivencia; vendí vinos, cursos de inglés, trabajé en un registro civil, en una agencia inmobiliaria. Fueron años de cambios, de aprendizaje ,de búsqueda hacia el lugar deseado. Sabía que no había que tener prisa, las cosas acabarían por llegar. A medida que pasaba el tiempo y se acumulaban experiencias y empresas pude observar que muchas de las personas que tenía a mi alrededor tenían evidentes limitaciones en habilidades sociales, problemas reales a la hora de trabajar o relacionarse con otros.

En lo tocante a su desempeño profesional estaban preparados, o disimulaban muy bien el no estarlo. Pero a la hora de comunicarse, de gestionar personas, de transmitir, de remangarse y de echar mano del coraje necesario para enfrentar situaciones desagradables, tenían unas carencias más que notorias. En cambio yo podía manejarme bien en esas situaciones. Mis compañeros me seguían, me pedían consejos, me buscaban para solucionar problemas, conflictos. Mis jefes siempre tenían en cuenta mis opiniones. Y los puntos, como dijo Steve Jobs, se empezaron a unir y comencé a ser más consciente de quien era yo y de lo que había hecho toda mi vida con las personas con las que me fui encontrando. De cual era mi verdadero talento. Y entonces supe jugar mi baza porque además había en mí algo muy importante, las ganas de aprender y la ausencia de miedo . Estaba hambrienta por ser mejor y tenía determinación. Así que cuando ya estaba a punto de conseguir el ansiado ascenso en la empresa en la que llevaba 8 años trabajando y descubrir con más ilusión que nostalgia que ya no era lo que quería, un compañero y amigo que me conocía bien y sabía de mi necesidad de crecer, me habló del coaching. Y me dijo: ¡esto es lo tuyo Paula! Y ese fue el principio de todo, comencé a leer libros de coaching y a buscar información y cuanto más leía más identificada me sentía.

Yo llevaba toda la vida haciendo algo parecido al coaching sin saberlo y por fin descubrí que existía aquella profesión. Pensada para perfiles como el mío, buenos comunicadores, amantes de las personas, con habilidades de liderazgo, apasionados del crecimiento y la mejora personal, una profesión para valientes, pensé. Además me permitiría estar rodeada de gente con ganas de más, que no se conforman, que buscan mejorar, que persiguen la excelencia. Que tienen el coraje de ir a buscar lo que quieren. Yo quiero hacer esto, me decía. Y me armé de valor, porque supe que ya tenía lo esencial, sabía qué dirección tomar. Y enseguida entendí que si emprendía ese camino, no iba a encontrar muchos competidores porque como dijo Robert Frost: “Los caminos se dividían en el bosque y yo tomé el menos transitado y ahí estuvo toda la diferencia”. Me formé como coach después de buscar cuidadosamente la escuela adecuada, casi nadie de mi entorno sabía lo que era el coaching pero eso no fue un problema, sí un desafío .

Y una vez terminada mi formación supe que ese era el sitio exacto en el que yo tenía que estar. Y a partir de ahí empecé a construir mi futuro, el que tanto tiempo llevaba intentando diseñar. Hoy no sólo me gano la vida como coach, sino que enseño a otros cómo llegar a serlo. Imparto talleres, doy conferencias y aunque no lleno teatros con mi música, hay personas que vienen a escuchar lo que les tengo que contar. Al final el círculo se cierra. Toda mi vida ha sido un camino con una sola dirección, ayudar a otros a encontrar el suyo y contar al resto la grandeza que hay en ello y lo feliz que me hace.

Coach

  • Miembro de la Asociación Internacional de Coaching, nº asociado 10.348
  • Co-fundadora del Evento OpitmizaT. Primer evento de coaching multitudinario organizado en Asturias para acompañar a desempleados y emprendedores.
  • Programa de Activación Juvenil en colaboración con la Agencia Local de Empleo de Gijon, coordinando a un equipo de coaches para acompañar a 100 jóvenes desempleados.
  • Programa Empleo en tu barrio en colaboración con la Agencia Local de Empleo de Gijon. Como coach en procesos de acompañamiento a desempleados y emprendedores.
  • Procesos de coaching en el ámbito de Life Coaching y Coaching Ejecutivo para el desarrollo del talento, organización del tiempo, gestión de negocio, habilidades de comunicación y carrera profesional.

Formadora

  • Certificación Internacional en Coaching y Coaching Ejecutivo Asturias 2012/2013 1ª Promoción
  • Certificación Internacional en Coaching y Coaching Ejecutivo Asturia 2013/2014 2ª Promoción
  • Certificación Internacional en Coaching y Coaching Ejecutivo Asturias 2014/2015 3ª Promoción
  • Programa de Mediación, Asturias 2014, 1ª Promoción
  • Certificación en Coaching Educativo, Asturias 2014/ 2015 1ª Promoción
  • Programa Experto en Life Coaching, Pontevedra 2014, 2ª Promoción
  • Certificación Internacional Coaching Educativo Pontevedra 2014, 1ª Promoción
  • Certificación Internacional Coaching y Coaching Ejecutivo Pontevedra 2014, 6ª Promoción
  • Curso Programación Neurolinguística UNED Campus Noroeste, Gijón Diciembre 2014

Divulgadora

  • Taller de Iniciación al Coaching en colaboración con Gijón Impulsa Empresas, Parque Tecnológico, octubre de 2012
  • Taller El coaching, una nueva profesión, marzo de 2013 en Colaboración con la Agencia Local de Empleo de Gijón
  • Conferencia Coaching y Comunicación Asertiva, septiembre 2013 Cámara de Comercio Avilés
  • Conferencia sobre Coaching e Inteligencia Emocional, Cámara de Comercio de Avilés, noviembre 2013
  • Taller Cómo hablar en público con poder convicción, abril 2014, OptimizaT, Laboral, Gijón
  • Conferencia Coaching, liderazgo del S.XXI, Parque Tecnológico de Gijón en Colaboración con Gijón Impulsa Empresas, octubre 2014
  • Conferencia ‘Simplificando el Coaching’ lo que siempre quisiste saber sobre el coaching y nunca te han contado. Club de Prensa La Nueva España, febrero 2015
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