“El problema no radica en tener pensamientos nuevos e innovadores, sino en deshacerse de los viejos”.

Dee Hock, fundador de VISA International y autor del libro “El nacimiento de la era caórdica”

 

Hoy, en el salón de mi casa, una persona que me ha aportado mucho en los últimos años, coach, ingeniero reinventado, escritor y amigo. Pero sobre todo, viviente.

Claudia no era feliz. La biología le jugó una mala pasada y quiso encarcelar a una mujer en un cuerpo que parecía de hombre. Que casi cualquiera habría calificado como de hombre, aunque ella sabía que era un cuerpo de mujer. No ayudaba haber nacido en un país en donde las mujeres eran ignoradas, y su sentir, estigmatizado. Y ella era mujer.

 Cuando Paula me invitó a este salón de su, nuestra, casa que es este blog, me sugirió una entrada sobre liderazgo. Uffff, qué difícil, pensé. Hay pocas materias de las que se haya escrito tanto en los últimos cien años y el carácter del líder está presente en toda la literatura desde que se empezaron a juntar palabras en una superficie. Condensar lo expresado por millones de seres humanos a lo largo de la historia lo veía imposible. Por ello sencillamente escribiré de mi experiencia de vida y de lo que me despierta este concepto escurridizo y algo gastado.

“Líder: Persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad” (primera acepción de la Real Academia Española)

Hace unos años me preguntaron: El líder, ¿nace o se hace?, y yo tenía la respuesta muy clara. El líder nace, nace, nace, nace, como si de un mantra tóxico se tratara.  No todos pueden ejercer ese papel, me decía. Pero esa pregunta me dejó pensando en si estaba en lo cierto. Hoy sé que estaba equivocado. Que no sólo nace, también se hace.

He estado repasando las principales teoría sobre liderazgo y me entierra un aluvión de palabras.

Guía, pasión, ejemplo, comunicación, vulnerabilidad, inteligencia, amor, energía, visión, fuerza, humildad, ética, conducta, imagen, motivación, admiración, inspiración, sacrificio, creatividad, sinceridad, confianza, conocimiento, fortaleza, esperanza, sabiduría, técnica, maestría, responsabilidad, escucha, emoción, generosidad, autenticidad, empatía, seguridad, excelencia, entrega, triunfo…

“Somos el resultado de un montón de actos libres de los que somos los únicos responsables”. Mattieu Ricard, monje budista y biólogo. Conocido popularmente como “el hombre más feliz del mundo”

Tras muchos esfuerzos y muchas noches sin dormir, el cuerpo de Claudia era el de una mujer. Su voz era la de una mujer. Su nariz era la de una mujer.  Pero ella quería dar un paso más. Rasgar el último velo. Porque ella era mujer.

 Y la lista podría continuar. Pero me falta una. Quizás la más importante. VOLUNTAD.

Una palabra que sólo depende de ti. En cualquier circunstancia que te toque vivir.

Busca, y encuentra, tu misión en tu vida y empieza a hacerla realidad. Del barro del camino pueden salir auténticas obras de arte. La misión más grande que puedas imaginar, no escatimes, en esto no, por favor. Escucha la voz de tu corazón, ese rumor que cuando te habla te despierta paz y una sonrisa. No hay misterios ni profetas que puedan enseñarte el camino.

Que no es fácil, está claro. Que unas simples palabras no pueden bastar, lo sé. Pero, ¿quién pensó que lo espiritual era sencillo? Porque el liderazgo personal va de esto. Va de qué quieres hacer con tu vida, para que el último día te sientas satisfecho de lo vivido. No sé de cuántas vidas disponemos, pero tú estás viviendo una, quizás la última.

Leer:  Consciencia, ¡qué bonito nombre tienes!

“Ser lo que somos  y convertirnos en lo que somos capaces de ser, es la única finalidad de la vida”. R. L. Stevenson.

Y después de tomar la decisión más importante de su vida, de responderse a las preguntas que casi nadie es su situación quería hacerse, eligió. Inimaginable para muchas que sentían lo mismo. Tomó un avión y voló. Y es que ella era sólo una mujer.

 Levántate todos los días para hacer una obra de arte de las próximas horas. Vaaaaale, que hoy dormiste mal. Pues empieza mañana, como muy tarde pasado mañana. No lo dejes un día más, porque el tiempo se nos escapa entre los dedos de ese reloj de arena implacable.

Vuelve a leer la lista de palabras que he escrito arriba. Identifica las que sientas más próximas a tu esencia. Seguro que son más de una. Grábatelas a fuego en tu alma y júntalas a todas con tu voluntad y con tu misión.

Apóyate en todo lo que tienes a tu alrededor. Tus amigos, tu pareja, tu familia o el desconocido con el que tomas un café improvisado. Nunca en la historia hemos dispuesto de tanta información y tantos medios para hacer realidad nuestros sueños.

Rompe cadenas, corta sogas, suelta amarras, enciende la mecha, súbete al tren, haz una llamada, di un adiós o un te quiero. Y haz.

Busca tu propósito, piensa en lo que amas, en lo que se te da bien y en lo que el mundo necesita. Yo estoy seguro de que el mundo te necesita a ti. Conócete, acéptate, y si no te gusta algo, cámbialo. No te conformes con lo que tienes. Busca lo que mereces. Toma consciencia de ti y de todo lo que puedes aportar a lo que te rodea.

No te quedes en mis palabras. Son toscas y no sirven de nada sin tu voluntad. Sin tu acción.

Pregúntale a tu cabeza, a tu corazón y a tus tripas, y prepara las piernas para empezar una larga caminata. Que no será fácil, pero será la única.

Y ahora acércate a un espejo y pregúntate: ¿Qué clase de persona quiero ver reflejada todas las mañanas?

Mírate dentro de ti. Ahí donde no te gusta rebuscar. Quizás, sólo quizás, está la mejor versión de ti.

“Ser o no ser. Esa es la pregunta”. William Shakespeare.

Después de meses de dolor y de sanación, Claudia despertó al lado de su amor. La unión de sus cuerpos la noche anterior le confirmó que la magia, transformada en la inconfundible oleada de placer, no se había ido. Que su cuerpo reaccionaba como siempre. Y que le esperaba una vida de muchas noches como la anterior. Que el camino recorrido había merecido la pena. Se acurrucó a su lado, y dulcemente se durmió. Los sueños aquella mañana, ya, no eran necesarios.

Palabras escritas pensando en todas las personas que buscan algo más de lo que la vida les impone. En esos líderes durmientes.

Si quieres tener información sobre las teorías más sesudas sobre liderazgo, decenas de ellas y sólo sobre las desarrolladas en el siglo XX, te sugiero el Apéndice 2 de “El 8º hábito” de Stephen Covey. Y créeme que lo siento, pero no te mencionan. Hoy es siempre todavía, que diría el poeta.

Gracias por estar aquí y ahora.

Chema García

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