La generosidad es el único egoísmo legítimo.
Mario Benedetti
La vida te devuelve lo que das y nadie suele escapar de ese destino que no es más que el camino que tú mismo vas surcando. Como la aguja de un viejo tocadiscos sobre un vinilo, siempre siguiendo el surco y siempre en espiral. Una persona desinteresada es una persona ocupada en crear para sí misma y para los demás. Una persona convencida de que sus problemas, tal vez puedan ser la mitad de las soluciones de otros y viceversa. La generosidad es quizás la cualidad más sobresaliente o evidente de todos los que de verdad consiguen dejar huella.
 
¿Eres una persona generosa? ¡Enhorabuena! Espero que no te moleste pero no conozco o nadie que no se reconozca como tal. Ahora dime, ¿Cómo mides esa generosidad? ¿Qué haces exactamente para ser generoso? Si las personas de tu entorno más cercano tuvieran que otorgarle un valor a tu generosidad, ¿cual sería?…
Estoy segura de que lo que acabo de decir te parece extraño pero es que verás, en general, las personas tenemos una visión de nosotras mismas que puede o no coincidir con la realidad. Si me apuras, te diré que existe un gran desconocimiento en general, no sólo de quienes somos sino también del mayor o menor alcance que tiene todo aquello cuanto hacemos.
No es extraño que cuando en una sesión de coaching un cliente se define a sí mismo como una persona que escucha, que no juzga con ligereza o que es generosa, no sepa muy bien que contestarme o se aturulle cuando le pregunto cómo exactamente mide eso. Ser generoso, como ser bondadoso, respetuoso, o amigable, son cualidades que la mayoría de las personas quiere tener para sí. Y que mucha gente tiene.
Pero ¿en qué medida? ¿Hasta donde? ¿Qué evidencias hay que avalen esa concepción de sí mismos? ¿Qué feedback reciben del entorno más cercano en relación a esa cualidad que dicen tener? Y a veces, es doloroso descubrir que no es oro todo lo que reluce. Infinitamente peor sería, no haberlo descubierto nunca.

Hace justo año y medio escribí un post titulado Solo te daré un consejo sobre marca personal pero servirá. Por aquel entonces, estaba yo casi empezando mi aventura llamada Dreamscoachtrue. Por aquel entonces, mi blog cumplía solo 5 meses y mi marca personal comenzaba a despuntar pero solo eso. Aún así, y haciendo gala de mi instinto, sentí que algo podía aportar al respecto que pudiera ser de utilidad a alguien y así lo hice. Escribí a cerca de lo que para mi es el pilar sobre el que construir una marca personal, autenticidad.

Hoy 18 meses después de aquel post y tras un año en el que he avanzado un poquito más en mi proyecto profesional y vital, me he dado cuenta de que una de las características, quizás la segunda por orden de importancia, que tienen todas las personas cuya marca personal acaba repercutiendo más que otra es la generosidad.

Pero vamos a dejar claras algunas cosas antes de explicarte de qué tipo de generosidad hablo.

Vamos a dar por sentado que eres un buen profesional, que lo que dices que haces lo haces y que tus clientes o colaboradores pueden dar buen testimonio de que así es. Vamos a obviar el hecho de que eres bueno en lo tuyo y que además quieres seguir creciendo y mejorando para ser referente en tu ámbito o al menos hacerlo cada día mejor que el anterior dentro de tus posibilidades.También vamos a dar por sentado que estás perfectamente alineado con lo que haces y que podrías explicárselo a cualquiera en cualquier momento, en unos treinta segundos sin perder un ápice de pasión ni credibilidad.

Una vez tengamos todo esto; autenticidad y generosidad. En la vida y en las redes. Sí, si estás presente en redes, es imprescindible cultivar la generosidad. En la vida real, por descontado. El agradecimiento de una persona con quien has cultivado tu generosidad es de las cosas más bonitas que te pueden pasar, tú ya lo sabes. La sensación de haber podido serle útil a alguien, como dice Benedetti, convierte a tu acto desinteresado en legítimo egoísmo.

La generosidad se mide por el tiempo que dedicas a compartir, a ayudar, a dar visibilidad a otros, a ceder parte de tu protagonismo, a contestar dudas o demandas profesionales que puedan hacerte personas a las que ni siquiera conoces por distintos canales. Generosidad es tomarte unos cuantos cafés, quizás más de los que tu agenda puede soportar, con personas que por un motivo u otro han pensado en tí para que seas quien les escuche o para pedirte ayuda o para compartir un proyecto en el que quizás no puedas o no te interese acabar colaborando.

Leer:  Sólo te daré una sugerencia sobre marca personal pero servirá

Es escuchar y ofrecer tu tiempo a quienes han decidido hacer aquello que quienes escribimos en nuestros blogs, decimos que hay que hacer; pedir ayuda, no quedarse en casa, mostrar lo que saben, pedir lo que quieren, salir a buscar oportunidades, relacionarse con personas en el mundo real. Pues entonces, ¡estemos para quienes piensan que nos puedan necesitar!

Generosidad es compartir artículos escritos por personas que conoces y con quien tienes afinidad o que no conoces pero que crees que puedan aportar valor. Y si me apuras, generosidad es sobre todo compartir proyectos de personas con quienes no tienes afinidad pero que sabes que aportan valor. Generosidad es echar una mano en privado a quien está en el camino que tú mismo recorriste si crees que detrás de esa persona y ese proyecto hay corazón, rigor y credibilidad. Y hacerlo público, si sabes que va a repercutir para bien en esa persona o ese proyecto.

Generosidad es apostar por la abundancia, por creer a pies juntillas que hay espacio y cabida para todo y todos.

Generosidad es contestar mails o mensajes un domingo por la tarde, de alguien en cuyo texto has percibido una cierta tristeza, un hilo de angustia o una pasión desmedida por compartir algo contigo. Es esforzarte cada semana para tener algo que compartir para quienes te siguen. Es tragarte tu propio orgullo para dar visibilidad a un proyecto que sabes que va a aportar valor a tu comunidad y a tu entorno a pesar de estar sustentado por alguien que en público y en privado ha manifestado que no te tiene en demasiada estima. En ese caso, además, la lección para doblegar tu ego es tal que la victoria sobre ti misma es épica.

¿Y sabes qué? Que luego, la vida te lo devuelve con creces. Como el viejo disco de vinilo, siempre girando en espiral. Donde siembras, siempre, siempre recogerás y recogerás el fruto que hayas sembrado. Y entonces, empezarás a ver que las cosas pasan y pasan en la vida real. Cada vez más personas interesadas en conocerte y en ofrecerte proyectos y colaboraciones. Cada vez más situaciones en las que te vas a presentar a alguien y te encuentras con esto; Yo sí te conozco; te sigo y te leo y te he escuchado en alguna ocasión,¡qué bueno conocerte! Cada vez más personas a las que sigues y tienes como referentes, más cerca, más honestamente interesadas en lo que haces o dices. Porque la generosidad llama a la generosidad y la honestidad se de vuelve con honestidad. Cada vez más personas buscándote y queriéndote cerca.

Así que yo te invitaría a que eches una ojeada a tu agenda, y mires la de veces que has tenido que tener una agenda paralela para los demás que revises en tus muros y veas lo que compartes, propio y ajeno. Que analices meticulosamente y con ojo crítico si lo que haces on line y en el mundo real te da una puntuación bien alta en cuanto a generosidad. Te invito a que hagas memoria de cuando fue la última vez que dijiste” ya no más citas que me distraigan de mi agenda”, porque quizás, tu generosidad habitual, esté siendo usurpada por una visión demasiado cortoplacista y alejada de quien eras cuando comenzaste.

Eva Collado escribió en su libro Marca Personal, si lo que sabes y aprendes no lo compartes o difundes ¿de qué vale? Comparte, coopera, comunica y ayuda, eso le da sentido #AsiEsLaVida.

Jordi Collel escribía en su blog hace a penas un mes esto; para convertir un acontecimiento en un instante de marca hay que pasarlo por el tamiz de los valores porque en caso contrario, estaremos fabricando un artefacto. 

Tal vez haya personas que piensen que todo esto es una pérdida de tiempo, que va en contra de la nueva religión del siglo XXI, la “productividad”. Algunos pensarán que es una locura no ser dueño de tu tiempo al cien por cien y que seguir esta estrategia entra claramente en conflicto con el esfuerzo y la disciplina que conllevan el sacar adelante un objetivo y el cumplir meticulosamente con un plan de acción. Quizás, tal vez. Puede que sea la estrategia de los que tenemos una visión un poco romántica de la vida y las relaciones personales y profesionales, al fin y al cabo qué bonito es que te necesiten. Y qué bonito sobre todo, que tú lo percibas.

Mi estrategia es que un día cualquiera

no sé como ni sé con qué pretexto

por fin me necesites.

Mario Benedetti

 

Gracias por seguir ahí.

 

 

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