Si una espina me hiere, me aparto de la espina, pero no la aborrezco

Amado Nervo

A veces no es posible estar alegre, pero la mayoría del tiempo, puedes elegir estar en paz. La esperanza es entender que una emoción expresada es una emoción liberada y una emoción comprendida es una emoción susceptible de ser gestionada. Aceptar la tristeza es reconocerte como un ser que necesita amar, no sé a ti pero para mi eso es algo precioso.

A estas alturas, ya a nadie le cabe la duda de que somos pura emoción.Lo somos, somos seres emocionales y son varias las preguntas que surgen a la hora de describirnos como tal; ¿De dónde vienen las emociones? ¿Cómo me afectan e influyen? ¿Cómo lo hacen las de los demás? ¿Cómo puedo estar seguro de la emoción que estoy sintiendo, si a penas me han enseñado a hablar de ello?

Como ya escribí en mi post pubicado en abril Siente, la emoción no es el problema, es la solución las emociones son expresiones fisiológicas, es decir en nuestro cuerpo ocurren “cosas” cuando estamos sintiendo. De hecho, si te parases a observar tu cuerpo, a escucharlo a la vez que conectas con eso que estás sintiendo, serás capaz de identificar emoción y su expresión. Haz la prueba;

Conecta con una emoción reciente, de miedo o tristeza, puede que prefieras evocar alegría. Cierra los ojos y trata de recordar aquel momento, pronto vendrá. Quizás sientas un escalofrío en la nuca o una contracción de los músculos de tu estómago. Quizás un calor creciente del pecho hacia la cabeza. Quizás un hormigueo en las manos. Ahí está la energía que genera esa emoción. Percíbela, déjala estar unos segundos. Tomarás consciencia de qué ocurre exactamente en tu cuerpo cuando sientes esa emoción de modo que te resultará mucho más fácil identificarla en un futuro, antes incluso de que estés pensando conscientemente en ella. Estarás preparado para recibirla y todo tu estado consciente sabrá qué va a suceder a continuación.

El reto está en entender qué lo provoca para saber qué necesitas darte en ese momento ya que, como veremos más adelantes, las emociones básicas están relacionadas con necesidades psicológicas no satisfechas.

Las emociones son el motor, lo que da sentido a nuestra vida, lo que hace de nuestro transcurrir por el mundo algo apasionante. Son nuestro GPS interno, uno de los que jamás se equivocan. Y dime,¿ si te encontrases en una calle de Sangai buscando tu hotel, seguirías la informacion de un gps completamente fiable?

Según la RAE la emoción es “la alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática“. Así que en base a esto, no existen emociones malas o buenas, porque todas ellas nos da información sobre lo que nos está pasando, qué es lo que está ocurriendo en nuestro interior cuando las sentimos. Aún así, a menos que te ganes la vida alimentando la tristeza como Joaquin Sabina quien llegó a decir; “Tengo el drama más terrible para un poeta y es que, de unos años a esta parte, soy feliz”  deberás reconocer que en la mayoría de los casos, huyes de la tristeza, no la dejas estar ni por un segundo.

No sólo es importante que comprendamos y entendamos las emociones, debemos permitirnos sentirlas, manifestarlas y compartirlas con otros, especialmente con aquellos que están relacionados con lo que sentimos. Esa es la verdadera gestión emocional. Comprender por ejemplo, que la vulnerabilidad forma parte del ser humano y que no es bueno resistirse a ella. Aceptarla como parte de la vida, hará de ti una persona libre y digna.

Aceptar que la tristeza está presente en muchas ocasiones, como sin duda sabes, es percibirte como un ser que necesita dar y recibir ternura y que sufre cuando esa parte de su ser le es negada. Es amar esa parte de ti que necesita dar y recibir amor, es reconocer que necesitas palpitar por o para alguien o algo (la naturaleza, el arte, el universo). Y no sólo estoy hablando de amor romántico, que también, hablo del amor en su totalidad.  Erich Fromm escribió en El arte de Amar

El amor no es esencialmente una relación con una persona específica, es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad. No con un “objeto amoroso”

Aquí deberíamos introducir el concepto fundamental del desapego a la hora de amar y ser amados. Entendiendo que el amor no sólo existe porque existe el objeto amado, sino porque uno está en disposición y actitud de amar, independientemente de a qué o quien.

Leer:  Son tóxicas porque viven intoxicadas

La terapia Gestalt, para algunos más que una corriente psicológica, toda una filosofía de vida, entiende al individuo como un ser global que tiende a la autorrealización. Una filosofía que confía en la capacidad de autorregulación de las personas a través de la coherencia y la conexión con lo que cada uno es. Centrada en el presente:

  • ¿Qué estoy haciendo?
  • ¿Cómo me siento?
  • ¿Qué estoy evitando?…

Para la mayoría de autores gestálticos;  Fritz Perls, Laura Posner, Paul Goodman, Isadore From las emociones básicas están vinculadas a necesidades fundamentales desde el plano psicológico. Estas necesidades básicas son;

  • La necesidad de amor
  • La necesidad de seguridad
  • La necesidad de libertad

¿Por qué huimos de la tristeza?

De cara a entender cual es la compleja función que cumplen las emociones, es importante vincularlas a las necesidades psicológicas que las disparan. Y lo cierto es que la emoción de la tristeza nos dice que estamos sintiendo necesidad de amar. Y esta necesidad de amor, como escribió Erich Fromm, no sólo está centrado en el amor de pareja, sino en el amor materno, fraternal, universal, el amor a uno mismo, o cualquier otra forma de amar y ser amado.

La tristeza también surge por la separación, el distanciamiento o la pérdida de vínculo. Cualquiera que haya perdido a un ser querido sabe muy bien qué es la tristeza. Cómo cambia la vida ante una situación de duelo.

En relación a la falta de amor, cuando nuestra necesidad de amar no es percibida con claridad en nuestros pensamientos, aparece ese sentimiento de tristeza, y otros vinculados a ella como pueden ser, melancolía, pena, desolación, aflicción, amargura y pesar. El diálogo interno en esos casos no ayuda ya que suele estar centrado en el lamento, parece que soy invisible, qué hago yo para merecer esto, por qué me sucede a mi…

El error está en pretender que la solución vendrá de otros siempre, o no será. Que el amor que necesitamos o solicitamos sólo puede venir de otra persona. Es cierto que es maravilloso sentirse querido, recibir ternura y comprensión. Pero no podemos olvidarnos de que uno puede satisfacer esa necesidad no solo recibiendo sino dando. Así que, cada vez que sientas esa emoción, cada vez el sentimiento de desolación haga acto de presencia hazte este pregunta;

¿Qué necesito darme para satisfacer esto que siento?

Y entonces mira a tu alrededor y rodéate de quien puede darte eso, tus amigos, tu familia, una mascota. Recuerda, incluso estando sólo no lo estás, estás contigo así que busca el contacto con la naturaleza o escucha una canción que te conecta con la vida. Ojea un libro de arte, tu antigua colección de mariposas o disfruta de una película de esas que envuelven de serpentinas el corazón.

Celebra que eres un ser capaz de dar y recibir amor aunque en ese momento no puedas expresar ese sentimiento en su totalidad. Permite experimentar la tristeza como tránsito a ese otro lugar deseado. Mírala de frete y tratala de tu, no dejes que se quede demasiado pero no le cierres la puerta sin dejarla siquiera que se explique. Tiene sus motivos y uno de ellos es enseñarte algo maravilloso, necesitas amar y puedes hacerlo.

Gracias por seguir ahí.

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