Hace 4 meses aproximadamente recibí una llamada de teléfono. Yo me encontraba en un tren rumbo a Madrid para asistir a un curso. Al otro lado del teléfono, una voz con un suave acento del sur entre andaluz y extremeño me saludó con entusiasmo. ¿Qué tal Paula? Por fin hablamos, es un placer… Era Salva Gálvez, al que había conocido poco más de un año antes a través de facebook y con el que había intercambiado varios mensajes. Salva fue tan cortés como directo y nada más presentarse y saludar me dijo “Te llamo porque estoy organizando un congreso internacional de Coaching y Programación Neuro Linguística y he pensado en ti para que seas una de nuestras ponentes. Voy a basar el congreso en un método de crecimiento personal que he creado llamado 7 Fortalezas y una de ellas, la plenitud, te ha elegido a ti”. Nada de me gustaría, nada de estoy pensando, nada de querría organizar….. Estoy organizando, quiero hacerlo, será así, te quiero a ti. Esa fue la actitud de Salva.

Ante aquella propuesta que casi parecía una orden, tardé unos segundos en reaccionar, 2 o 3. Lo justo y necesario para que Salva no pudiese dudar si yo era la persona adecuada, y otros 2 o 3 para que mi mente pudiese acoger la idea de que yo, Paula, iba a tener que defender en una ponencia algo tan trascendental y con tanta enjundia como la plenitud. Como con esos dos últimos segundos no tuve suficiente, le pedí que me contase en pocas palabra su método. Salva, había escrito un par de años atrás un libro titulado Los Panes y los Peces que le había servido de inspiración para organizar el Congreso Internacional 7 Fortalezas de Murcia.

Me encantó la idea de que mi fortaleza me hubiese elegido a mí, Salva, había tenido la maravillosa idea de que la inicial por la que comenzaba cada fortaleza coincidiese con la inicial del nombre del ponente. Al principio me pareció original, muy buena idea, brillante, puro márketing.

Después a medida que las semanas iban pasando una vez tuve mi ponencia preparada supe que nada había sido casual y aunque aún hoy no puedo dar una explicación racional a este hecho, desde la emoción, desde la experiencia y desde lo vivido y reflexionado he comprendido que algún orden de cosas superior decidió que en este momento de mi vida yo debía descubrir que por fin, estaba en plenitud, y tuvo que ser así gracias a Salva y a su libro.

Ese fue sólo uno de los regalos que recibí de mi participación en este proyecto y quizás sea el menor porque por encima de todo me llevo un recuerdo imborrable de unas cuantas almas gemelas. De esas que te dejan el corazón bailando de alegría unos cuantos días, como Miguel Angel Mur, que fue a recogerme al aeropuerto de Alicante y a llevarme de vuelta a las 3 de la madrugada, con una sonrisa perpetua y una bolsa con fruta, agua y barritas de cereales para el viaje. Me llevo tu ternura y la pasión que pusiste en cada detalle, en cada frase, en cada movimiento, en cada foto y en cada agradecimiento. A Roberto Montes, coorganizador del evento con Salva Gálvez. Por el trabajo realizado, por haber mentenido el entusiasmo antes, durante y depués y por esa conversación maravillosa mantenida el viernes por la noche en el hall del hotel, mucho que aprender.

Martin Suarez, que fue mi asistente las semanas previas al congreso y que me recibió con un abrazo sincero y grandote, como él y un granizado de limón hecho por él mismo tras mi ponencia. Sisi Sánchez, que estuvo al pie del cañón, amenizando, corriendo de un lado para otro, asegurándose de que todo estaba bien, de que todos estábamos bien. Ester Egea, un torbellino de mujer que lanza chispas por los ojos, que habla con las manos y te escucha con todo el cuerpo. Besando y abrazando a los ponentes y dando las gracias por haberla dejado vivir aquello. A Fernando Abad, el presentador, pura chispa, que en una pausa se me acercó y me susurró, creo que gracias a ti voy a ser coach, ya sé que vas a mantener tu promesa Fernando, me han llegado noticias de que ya te has puesto manos a la obra. Enhorabuena. A Gabi Vellio, guapa y cariñosa murciana, pareja de Fernando en la presentación, que nos miraba embelesada y nos aplaudía como una niña pequeña tras cada ponencia. Me gustaría poder mencionar con nombre y apellido a todos los que de un modo u otro hicisteis de este sueño una relidad. Paco no me olvido de tí, fue genial encontrarte y descubrirte, me quedo con ganas de más. Domingo Manzanares por haber acercado la Universidad de Murcia a esta iniciativa privada y haber creído en ella como uno más.  Mi agradecimiento más sincero a tod@s.

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No puedo dejar de mencionar a mis compañeros, el resto de los ponentes, personas fantásticas y profesionales brillantes, amigos nuevos, promesas de compartir vidas y experiencias. Que así sea.

Andrea Fernández, hipnótica pura Atracción, guaraní de pies a cabeza, un torbellino, coaching en estado puro. Olaia Gómez Santos, la fuerza de una mujer en Orden y la alegría  y pasión de una joven en permanente línea de salida por mucho camino que lleve recorrido. Te llevo en mi corazón Olaia. Luis Bueno, el descubrimiento de un genio, Lateralidad es un término que por más que te resultase extraño inicialmente Luis, sólo podía ser defendido por alguien como tú. Enrique Jurado, la calma, la elegancia, la delicadeza y la solvencia, todo junto, con todo esto, ¿Quien mejor que tú para hablar de Equilibrio?. Cristina Arozamena, un ciclón, una artista, una caja de sorpresas, una personalidad aplastante, sólo cabía esa posibilidad, la Confianza tuvo que poner los ojos en tí sí o sí. Y Bárbara Hernández, una promesa de algo que ya es, la delicadeza y la fuerza vestidas de verde, el Beneficio de saber que por fin has encontrado tu sitio.

Y por último mi agradecimiento a Salva Gálvez. Por ser el alma de todo esto, por haber tenido el coraje de haber realizado un sueño. Por los desvelos y por tu entrega, por haber sabido crear un ecosistema que lleva tu sello inconfundible, por esas sonrisa y esas lágrimas que durante todo el sábado se asomaban a tus ojos y tu dejabas caer, sin preocupación, yo fui testigo de algunas de ellas. Por ser un tipo tan especial como para que un escarabajo dorado se cuele por tu ventana, lo adoptes y decidas lamarlo Jung. Por haberme permitido participar de todo esto. El siguiente encuentro, contigo, donde quieras, como quieras, cuando quieras.

Gracias

 

 

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