Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de miras.

Mark Twain

 

Viajar es el alimento del espíritu. Te permite alejarte de tu realidad para observar todo desde otra perspectiva. Hace que tengas que establecer nuevas conexiones de pensamiento distintas a las habituales. Te permite aminorar tu endiablado ritmo cotidiano permitiendo el acceso de estímulos a los que en nuestro día a día quizás no podamos prestar tanta atención. Te permite revisar con más sosiego quien eres y qué haces. Incluso facilita la aparición de palabras nunca antes utilizadas para definir todo eso.

Cuando viajamos nos vamos un poco de nosotros mismos y de lo que hacemos. Nos tomamos unas vacaciones temporales del cuerpo que habitamos y de los pensamientos que tenemos. Es lo más parecido a alejarse de una relación que está cayendo en la monotonía para volver con la certeza de que no quieres permanecer demasiado tiempo alejada de esa persona. Es irte de ti misma para volver con más fuerza, más entusiasmo y más agradecida de todo cuanto te sucede. Es abrirse a la experiencia de ser otro en otro sitio aún no dejando de ser tú.

Estos últimos días yo he vivido todo esto. Además he tenido la suerte de rodearme de personas muy interesadas por lo que hago. Que me han hecho muchas preguntas sobre el qué, el para qué y el cómo de mi profesión. Que me han hecho pensar, redirigir ideas, cuestionarme en algunos casos y también disfrutar inmensamente, puesto que hablar del coaching, de acompañar a personas, de descubrimiento y autoconocimiento, del poder del lenguaje, del material sensible que supone trabajar con las emociones de los demás, es para mi absolutamente apasionante.

Cada vez que hablamos elegimos unas palabras y no otras, y cada palabra otorga un significado específico a lo que queremos decir y no otro. Cuando estás rodeado por un entorno distinto, con personas que te inspiran cosas nuevas, y viviendo experiencias que habitualmente no están presentes, tu lenguaje no se escapa a esa influencia. Y observas, como conceptos que han estado más o menos estables durante un tiempo, cuando se verbalizan, comienzan a tener otro matiz. Tu lenguaje cambia, tus percepciones también, por tanto, también tus experiencias.

Así que hoy, en mi último día, sentada con mi portátil frente a un jardín cuajado de plantas tropicales he decidido que necesito poner por escrito este nuevo orden de cosas que se ha establecido en mi cabeza. Y me gustaría compartir contigo algunas de las conclusiones a las que he llegado, de las revisiones que he podido hacer estos días. Me gustaría hacerlo porque quizás te pueda servir para comprender mejor de lo que hablo cuando hablo de coaching, de crecimiento, de pasión, de emociones, de soñar, de hacer, de intentar o de abandonar, de vivir con consciencia o de sobrevivir.

Soy una persona optimista por elección. Creo que la vida de los optimistas es más placentera así que mi espíritu hedonista ha elegido ese lado de la cancha para jugar. No obstante, alguna vez me he preguntado si podría estar siendo poseída momentáneamente, por el espíritu de Cohelo o Mr Wonderful. Me lo he preguntado porque lo cierto es que también soy una gran observadora de la realidad, no sé si eso me convierte en realista, no estoy muy segura de que quieran decir la misma cosa. Por eso cuando viajo, y observo y reviso, pasan cosas en mi mente que me ayudan a recolocar las piezas de un modo distinto.

Y estas son algunas de las reflexiones que me ha despertado este alejarme por unos días. No sé cuanto tiempo permanecerán, pero son las que están hoy. Espero que dentro de unos años, la vida haya hecho su trabajo lo suficientemente bien como para ofrecerme nuevas oportunidades de revisión.

Reflexiones

  • Soñar con lo que quieres conseguir no es suficiente. Soñar es el primer paso, pero sólo el primero de un viaje interminable. Las personas que sueñan grande consiguen cosas grandes. Pero también porque hacen cosas que otras no hacen, porque renuncian a cosas a las que otros no están dispuestos. Soñar hace la vida más fácil en tu mundo paralelo. Hacer lo que sueñas, hace tu vida más fácil en tu mundo real.
  • No creo en el levántate y sonríe aunque estés destrozada. Somos unos yonquis de la felicidad. Y como cualquier adicción, querer estar permanente colocado, te destrozará la vida. Creo que el paso más importante para acercarse a la verdadera felicidad es aceptar su intermitencia. Comprender que la vida es una concatenación de momentos gozosos y otros terriblemente duros. Que cuando sientas que tu respiración es lo único a lo que te puedes asir porque ya no hay nada más, abraces tu propia existencia como último recurso. O que ante ese desamparo momentáneo, siempre lo es, de no tener nada a lo que agarrsete, te permitas vivir ese hecho como parte de un camino escarpado que te llevará a un lugar mejor.
  • Hace tiempo que he dejado de usar la expresión zona de confort. Primero porque es confusa, no es zona de confort, es zona de seguridad. Segundo porque está manida. Tercera porque no sirve de nada que le digas a otra persona que busque la incomodidad para evolucionar si no quiere o no siente que tenga que hacerlo. Simplemente cambiaría esa expresión que se ha convertido en un mantra colectivo por algo mucho más individual como esta pregunta: ¿De verdad es esto lo que quieres para ti?
  • Creo que hay que permitirse dejarse invadir por la tristeza. Creo sinceramente que quien no pueda soportar convivir con ella, debería a prender a hacerlo. La tristeza es el grito desesperado de la ausencia de amor. Cuando sientes tristeza te está faltando amor, en cualquiera de las acepciones que le quieras dar a esa palabra. Y si algo he aprendido en esta vida es que no podemos, yo no puedo, vivir sin amor. Cuando hablo de amor, hablo del que te puedan prodigar los demás, pero fundamentalmente hablo también del que no eres capaz de darte a tí mismo. Hablo del impacto negativo de no quererse. Hablo del calvario que supone habitar un cuerpo que no soportas o no poder sostener la mirada de unos ojos demasiado conocidos que te gritan cosas que no puedes escuchar.
  • Creo en el “persigue” tu sueño sin descanso. También creo que la renuncia tiene demasiada mala prensa. Da igual lo que sea que conforme el material de tus sueños. Da igual que sea la búsqueda de tí mismo, conseguir ser el más exitoso de tu campo en tu vida profesional, o convertirte en la primera persona capaz de volar. Tener un objetivo de vida es una de las cosas que más felicidad y plenitud aportan a las personas. Pero tu eres lo más importante de tu vida, tú eres quien va a llegar allí cuando lo consigas, no otros. También tú sabes qué estás dejando en el camino. Si te estás perdiendo de vista a ti, si estás perdiendo de vista esto, abandona, por la puerta grande y sin remordimiento. Abandona todo lo demás para salvarte a ti. Abandonar, en ocasiones, es el único modo de ganar.
  • Creo que todos hemos venido a aquí a hacerlo lo mejor posible. Podría ser más ambiciosa y decir que todos hemos venido a este mundo a ser las mejores personas posibles. Pero luego yo misma me coacheo y me confronto y me pregunto ¿las mejores personas comparado con quien? o ¿las mejores personas para quien, para tí? ¿Qué pasa con el resto del mundo? Así que como lo que vale para otros también tiene que valer para mi, dejémoslo en hacerlo lo mejor posible, así en general. Ahora mismo, tú sabes exactamente de lo que estoy hablando en lo concerniente a tí, ¿verdad? Pues esa es la idea. Por ahí quizás es por donde tengas que empezar.
  • No creo que cualquiera puede hacer cualquier cosa que se proponga Hace unos meses comencé a escribir un post que luego no terminé y que se titulaba así: “Querer no es poder pero ¿quien quiere poder pudiendo querer?”  También a tí te parece un trabalenguas, ¿verdad? Tengo la sensación de que no lo acabé porque el título me confundió tanto a mí misma, que no supe como seguir. Pero lo cierto es que esa idea aún sigue vagando por mi cabeza. Porque lo habitual, es que yo escriba un post y luego, una vez escrito busque el título. Pero en esta ocasión, el título se me presentó así, como un fogonazo, mientras caminaba a la orilla del mar. Y para mi eso tiene un significado. Aún no lo he encontrado, aún no he sabido darle forma pero algún día vendrá. No creo que cualquier persona pueda hacer lo que se proponga, pero soñar que puedes hacerlo te coloca en un escenario con muchas más posibilidades que si piensas que no lo harás de ningún modo. Y ese es un modo tan bonito de vivir como cualquier otro.
  • Creo que cualquiera puede hacerlo mucho mejor de lo que nos han enseñado. Esto tiene que ver con un par de ideas que escuché ayer en las ponencia de Elena Arnaiz y Rubén Turienzo en Málaga Emplea. Tiene que ver con el miedo en el que vivimos imbuidos y con la idea de que lo mejor es hacer lo que todos hacen. También tiene que ver con el sentido común, con la valentía y con el autoconocimiento. Sentido común para distinguir lo que tiene que ser cambiado porque ya no funciona. Mirar adentro lo suficiente como para poder entender que más allá de lo que sabes existe lo que intuyes, lo que has experimentado, lo que observas y lo que sientes. Y valentía como para hacer lo que otros no harían jamás.
  • No creo que todo el mundo esté preparado para ser el dueño de su vida. Solo se posee aquello que se puede dominar. Michel de Montaigne dijo que la verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de si mismo. Ser responsable de todas tus decisiones, de las relaciones que estableces contigo mismo y con los demás requiere un nivel de consciencia y autoconocimiento muy elevado. Requiere una revisión constante de lo que eres y de lo que quieres llegar a ser. Y simplemente, hay personas que no están dispuestas. Que prefieren otro tipo de vida que prefieren dejarse llevar. Si es así, será más fácil si lo asumes. Nada más triste que vivir alardeando de tu libertad cuando tus cadenas suenan a cada paso que das.
  • El fin último de todo proceso evolutivo es la libertad. Da igual el objetivo que persigas, da igual el tipo de vida que hayas elegido llevar, da igual cómo le estés dando forma en la práctica. Las personas evolucionamos con un único propósito. Conquistar la parcela de libertad que se nos fue otorgada desde el mismo momento en que hemos venido a este mundo y que nos han robado desde ese mismo instante.
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Espero que esto te haya podido ser de utilidad, espero que hayas podido revisar alguna idea al igual que yo hice al escribirla. Espero que te quieras, que te permitas, que te confrontes, que te cuestiones, que luches, que abandones, que vivas. Espero que sepas aprovechar ese regalo.

Gracias por seguir ahí.

 

 

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